EL KAIROS DE DIOS PARA TI


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Por Chad Taylor
         ¿Qué es un tiempo Kairos?
Kairos es una antigua palabra griega que significa “momento justo u oportuno” o “tiempo de Dios”. Los antiguos griegos tenían dos palabras para definir el tiempo: cronos y kairos.

 Mientras el cronos se refiere al tiempo cronológico o secuencial, kairos significa “un tiempo intermedio” o un periodo indeterminado de tiempo donde ocurre algo significativo o especial.

reloj Una definición explica: “Un tiempo breve cuando aparece una apertura a través de la cual debemos pasar con fuerza si queremos alcanzar el éxito”. Un momento kairos no sólo es un momento soberano más allá de nuestro alcance o control; por el contrario, es un momento en el tiempo y la historia que se debe pesar y aprovechar para tomar acciones inmediatas.

En los tiempos del Antiguo Testamento hubo descendientes de Jacob que epitomizaron esto:
“De Isacar: doscientos jefes y todos sus parientes bajo sus órdenes. Eran hombres expertos en el conocimiento de los tiempos, que sabían lo que Israel tenía que hacer…” (1 Crónicas 12:32)

Jesús identificó un momento kairos cuando oró sobre Jerusalén, porque desafortunadamente habían fallado en ver o discernir su tiempo. “Cuando se acercaba a Jerusalén, Jesús vio la ciudad y lloró por ella. Dijo: ¡Cómo quisiera que hoy supieras lo que te puede traer paz! Pero eso ahora está oculto a tus ojos… porque no reconociste el tiempo en que Dios vino a salvarte” (Lucas 19:41-44). Fallaron en ver y pesar su momento kairos.

¿Cómo podemos ver y pesar nuestro momento Kairos?
¿Cuántas veces hay un momento kairos escondido ante nuestros ojos? La pregunta más importante sería qué cosas ocultan nuestros momentos kairos. Pablo experimentó un momento kairos, aunque había escamas sobre sus ojos mientras Ananías oraba por él. Esto podría ser visto como un tiempo kairos para toda la Iglesia, mientras el Señor convertía a su mayor oponente y lo hacía su mayor exponente. Ananías sabía esto y fue en oración y obediencia.

Los momentos kairos se revelan a través de la oración y en completa obediencia. Una no puede completar el momento kairos sin la otra. A menudo podemos enredarnos en el pensamiento que la oración por sí sola puede llevar un momento kairos hacia su plenitud, o que las acciones o el activismo pueden hacer lo mismo.

 Vemos estas dos dinámicas en acción en otro momento kairos:
“Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados, se dirigió entonces al paralítico: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. Y el hombre se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la multitud se llenó de temor y glorificó a Dios por haber dado tal autoridad a los mortales” (Mateo 9:6-8)

La oración y la declaración de fe pusieron de pie al hombre paralítico activando su momento kairos, pero no se completó hasta que “se levantó y se fue a su casa”. Como puede ver, los momentos kairos necesitan oración seguida de acción. En Hechos 1 y 2 todos estaban “de acuerdo y en oración”, pero también “iban por todas partes predicando la palabra” (Hechos 8:4). El actual momento kairos que sostiene a todo el mundo sobre una balanza, tiene por un lado a la oración y en el otro a las acciones personales. 

Debe avanzar y establecer acciones visibles y viables para su inspiración. El resultado será el mismo que obtuvieron en los tiempos bíblicos.

En la concordancia Strong, kairos también significa “un tiempo establecido o apropiado: una ocasión fijada o especial, oportunidad o temporada debida. Una temporada o espacio de oportunidad individual”.

“Ese día en que el Señor entregó a los amorreos en manos de los israelitas, Josué le dijo al Señor en presencia de todo el pueblo: Sol, detente en Gabaón, luna, párate sobre Ajalón. El sol se detuvo y la luna se paró, hasta que Israel se vengó de sus adversarios. Esto está escrito en el libro de Jaser. Y, en efecto, el sol se detuvo en el cenit y no se movió de allí por casi un día entero” (Josué 10:12-13)

En un momento kairos, el tiempo no afecta los resultados divinos. En esta “temporada o espacio de oportunidad individual” para Josué, todo el universo retuvo la respiración hasta que ganó la batalla. Cuando se para en un momento kairos, todo opera a su favor, limpiando la ruta delante de usted. El problema es que muchos no disciernen su estación u oportunidad y, como Jerusalén, pierden el día de su visitación.

 Ciudades y regiones enteras se mantienen en un decaimiento espiritual, sin darse cuenta que el tiempo y la estación de su visitación es este mismo. Debemos reforzar notablemente la oración y las acciones personales hasta que se cumpla la voluntad de Dios.

¡Atrape el momento y avance!

Veamos otro momento kairos en Mateo 27. En un momento kairos, el Cielo y la tierra pueden chocar en un cruce donde convergen ambos mundos. Las líneas que dividen lo temporal y lo invisible es borrosa, y diferenciarlas puede ser imposible. Vea en Mateo 27, versos 50-53, para tener una vista panorámica del momento kairos:

“Entonces Jesús volvió a gritar con fuerza, y entregó su espíritu. En ese momento la cortina del santuario del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló y se partieron las rocas. Se abrieron los sepulcros, y muchos santos que habían muerto resucitaron. Salieron de los sepulcros y, después de la resurrección de Jesús, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos”.

Recuerde, es un momento o un “instante de apertura pasajero a través del cual debemos avanzar con decisión si queremos alcanzar el éxito”. Cuando el mayor momento kairos de la historia sacudió al mundo como un tren a toda velocidad, el velo se rasgó en dos, la tierra tembló y las tumbas se abrieron para que salieran los muertos resucitados. Mientras nos acercamos a muchos momentos kairos más en nuestra vida personal y como Cuerpo de Cristo, también debemos “atravesarlos con decisión”, en otras palabras, atrapar el momento y avanzar. Cuando Jesús les dijo a sus discípulos, “la cosecha es grande”, les estaba revelando el momento kairos que se manifestaría desde allí en adelante. Es una cosecha producida por la profecía que debemos alcanzar. Esta cosecha profética que Jesús declara en Juan 4 es profunda:

“¿No dicen ustedes: Todavía faltan cuatro meses para la cosecha? Yo les digo: ¡Abran los ojos y miren los campos sembrados! Ya la cosecha está madura; ya el segador recibe su salario y recoge el fruto para vida eterna. Ahora tanto el sembrador como el segador se alegran juntos” (Juan 4:35-36)
El momento kairos para la cosecha que Jesús declaró es ahora. No es más tarde, es ahora. Ese momento kairos está esperando por una generación de cristianos que conozcan su potencial y se den cuenta que estamos en “un tiempo intermedio” entre la partida y el regreso de Jesús. Finalmente, la recolección de esta cosecha profética determinará su culminación.

“Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).

¿Puede imaginarse a toda una generación de la Iglesia poniéndose de acuerdo en un momento kairos, saltando muros de doctrinas predeterminadas y predicando el evangelio a todas las naciones? Indudablemente estaríamos “esperando ansiosamente la venida del día de Dios…” (2 Pedro 3:12).
Señor, ¡hazme tu cosechador!