el León de la tribu de Judá, la Raíz de David

Cachorro de león, Judá; De la presa subiste, hijo mío.

Tenemos también la palabra profética más segura

Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos HOMBRES DE DIOS hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida

Pero levantándose Pedro, corrió al SEPULCRO; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido.

Porque en él fueron creadas todas las cosas

El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando.

He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo

El sol se convertirá en tinieblas, Y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, Grande y manifiesto

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RECORDANDO DOS AVIVAMIENTOS

Avivamiento en Corea, (1907)
Bandera de Corea del Sur
En la última década de 1800’s e inicios de años 1900’s, el evangelio llegó a Corea en un momento de gran necesidad espiritual. Grupos de misioneros llegaron estableciendo obras en ciudades como Pyongyang. 

En su debido momento, los coreanos comenzaron a pastorear las iglesias, mientras los misioneros desempeñaban un rol supervisor o entrenador. Dos mil iglesias fueron establecidas en los primeros quince años. Cada año, la iglesia presbiteriana organizaba dos semanas de clases bíblicas para los líderes. En ese momento de la historia los creyentes estaban preocupados por la estabilidad política del país y por la expectativa creada por la entrega de la iglesia en manos de los coreanos.

Resultado de imagen para avivamiento en corea 1907 En el último día de la conferencia, Dios se movió de forma especial. Después de un corto sermón, de repente, varias personas se pusieron de pie; una tras otra confesando sus faltas y toda la congregación comenzó a orar al unísono. No había desorden, más bien reinaba una armonía de personas hablando intensamente con su Creador.

 Muchas personas, bajo fuerte convicción de pecado, comenzaron a llorar. Hombre tras hombre se puso en pie para confesar algún pecado, y luego se tiraron en el piso en agonía de convicción. La reunión siguió hasta las dos de la mañana. En el último culto, durante el mensaje, una persona confesó su pecado, y de repente centenares de hombres se encontraban llorando y orando al unísono. 

Un anciano de la iglesia se subió al púlpito a confesar su pecado de pelear contra Dios y odiar a sus hermanos. Al pedir perdón, el Espíritu Santo descendió grandiosamente como una avalancha de poder. La intensidad de la obra del Espíritu de Dios mina las fuerzas de varios, quienes caen casi inconscientes ante el altar. Esta fue la última reunión de clases de los líderes. Durante los siguientes meses la llama del avivamiento ardió por todo Corea. 

Hubo arrepentimiento por todo lado, las personas confesaba sus pecados, devolvían cosas que habían robado. El énfasis de este avivamiento fue penitencial. Una vez que alguien sentía la convicción de pecado, no podía descansar hasta confesar su pecado, y si era posible, reparar los daños. Antes de recibir las riendas de su destino, la iglesia coreana fue purificada y renovada por una visitación singular de Dios. Esto llevó a que se despertara un celo por la obra misionera para llevar el evangelio a partes todavía sin Cristo. En dos meses, se convirtieron dos mil personas, para julio 1907 aumentaron a treinta mil los convertidos. Corea llegó a ser el país más evangelizado de Oriente.

Después de esto, la iglesia sufrió persecución a manos de los japoneses. Posteriormente, Corea se dividiría en Corea comunista, en el norte, y Corea del Sur. Los creyentes del norte sufrieron la cruel persecución del régimen comunista; hubo muchos mártires que murieron por su fe en Jesucristo. La persecución ha servido para mantener vibrante a esta iglesia. Durante todos estos años la iglesia coreana se ha caracterizado por ser una iglesia que ora. Entre 1903 y 1908, la membresía se cuadruplicó. La predicación y la enseñanza de los pioneros fue bíblica y los hermanos recibieron entrenamiento sistemático en las Escrituras. Dios descendió para santificar a su pueblo e impulsarlo a salir en evangelismo y misiones.

Avivamiento en Chile, (1909)



Bandera de chileValparaíso fue una de las primeras ciudades fundadas por los españoles. Había un hombre llamado Dr. Willis Hoover, un misionero norteamericano, quien al terminar sus estudios en medicina, se sintió llamado a entrar en la pastoral de misiones. El Dr. Hoover vivía en Chicago, Estados Unidos, donde existía una iglesia que estaba experimentado un avivamiento que impresionó a Hoover y a su esposa. Hoover se fue para Chile a pastorear la iglesia metodista de Valparaíso. Hoover comenzó a buscar para su iglesia lo que había visto en Chicago. Durante un año estudiaron el libro de los Hechos en la Escuela Dominical y cien personas recibieron al Señor. En 1907, la señora Hoover recibió un folleto escrito por una amiga misionera en la India, titulado “El bautismo del Espíritu y de fuego”. Este folleto les llamó la atención, y como pareja, comenzaron a orar por una experiencia espiritual más rica para su iglesia en Valparaíso. Después de que un terremoto en 1906 destruyera el templo, en diciembre de 1908 inauguraron su nuevo templo; decididos a pasar mucho tiempo juntos en oración. En una de las vigilias, mientras el Dr. Hoover caminaba cerca del altar cantando un himno, comenzó a llorar, temblar y luego reírse; para él, una señal de Dios de que el avivamiento estaba comenzando. Siguieron haciendo vigilias y en las reuniones Dios convenció a varias personas de sus pecados, lo que resultó en mucho arrepentimiento, restitución y reconciliación. Niños y adultos vieron visiones. La iglesia estaba creciendo: a principios de año, contaban con una membresía de trescientos, y para diciembre había aumentado a mil. Este avivamiento tuvo un carácter más congregacional, aunque otras iglesias fueron afectadas también.Osorno volcano, Chile

ORAL ROBERTS ESPAÑOL

LOS SECRETOS DE LA IGLESIA TEMPRANA

por Andrew Strom
Los "dos secretos" del avivamiento
Los dos secretos del avivamiento que examinaremos ahora, tienen muy poco que ver con los problemas "estructurales" de la iglesia que estábamos discutiendo. Estos son probablemente mucho más importantes.

Cuando estas dos cosas suceden en la vida de las personas, entonces no hay mucho más por qué preocuparme. Entonces no me importa tanto si tienen un programa de "construir un local" y un Instituto Bíblico y todo lo demás. Cuando estas dos cosas suceden, lo demás ya no es tan importante. Necesitamos darnos cuenta de que cambiar muchas de las cosas "externas" que tratamos hasta ahora, por sí mismo lograría muy poco. Es como reordenar las "cajas" por afuera. Es como hacer un odre nuevo, pero olvidarse del vino nuevo que debería entrar.

Entonces es tiempo para hablar sobre este VINO NUEVO de Dios. Esto es lo que significa un verdadero avivamiento.

Algunos de Uds. ya habrán leído acerca de estos "dos secretos". Pero aun así, por favor lea este artículo, porque voy a aplicarlos en una manera que va más allá de lo que escribí en el pasado.

Las dos preguntas claves que trataremos en este capítulo son: 1) ¿Cómo alcanzo un estado de avivamiento personal?, y 2) ¿Cómo llegamos de allí a un estado de "avivamiento corporativo"?

Como muchos de Uds. saben, yo he estudiado la historia de los avivamientos por muchos años. He investigado avivamientos de las décadas recientes y de hace siglos atrás. Y después de toda esta investigación, encontré que los secretos del avivamiento parecen reducirse a dos cosas principales:

1) Un ARREPENTIMIENTO muy profundo, y
2) una forma de "luchar" y "agonizar" en oración - clamando a Dios por el derramamiento de Su Espíritu Santo.

Estas dos cosas han sido el secreto de innumerables avivamientos por todas las épocas - y yo creo que así será nuevamente. Por eso no hay NADA más importante para discutirlo ahora.
Experimentar un arrepentimiento muy profundo
Como escribió Frank Bartleman (del avivamiento de la Calle Azusa):
"En 1905 recibí de Dios la siguiente base para avivamiento: La PROFUNDIDAD del avivamiento se determinará exactamente por la PROFUNDIDAD del espíritu de ARREPENTIMIENTO. Y esto es vigente para todos los pueblos y todos los tiempos."

Puedo afirmar que toda la historia confirma las palabras de Frank Bartleman. Y también puedo decirle que si Ud. quiere llegar a un verdadero estado "avivado", entonces el arrepentimiento PROFUNDO es una de las claves.

Lo que encontramos a menudo es que los cristianos dejaron atrás muchos de los pecados "obvios", tales como mentir, robar, adulterio, etc. Pero hay otras cosas en sus vidas, de las que saben que no son correctas. El tratar con estas "otras cosas" puede ser la clave para una intimidad mucho más grande con Dios.

¿Sabía Ud. que Dios ABORRECE todo pecado, y que si Ud. se acerca más a Dios, entonces Ud. en su corazón aborrecerá el pecado igual que El?

Entonces seamos "prácticos" en esto. Esto es lo que Ud. necesita hacer para tratar con estas cosas a un nivel PROFUNDO: Primero, tome un tiempo con Dios a solas. Ud. necesita un tiempo a solas, en un lugar apartado, con El. Segundo, pida y busque a Dios para que El "alumbre con Su luz" en el corazón de Ud. Que El le muestre cada cosa inmunda, sea falta de perdón, lascivia, hablar de otras personas detrás de sus espaldas, manteniendo rencor, pequeñas mentiras "blancas", etc. Pida a Dios que El le muestre como EL SE SIENTE acerca del pecado. Pídale que El alumbre las profundidades de su ser, y le muestre las cosas que Ud. necesita confesar y renunciar y pedir perdón. En algunos casos, Ud. necesitará ir adonde un hermano o una hermana para pedirle perdón o hacer restitución. Asegúrese de que el arrepentimiento alcance el NIVEL MÁS PROFUNDO posible. Confiese a Dios cada pecado específicamente, renuncie a él, y pida a Dios que El le purifique. En muchas personas, son estos así llamados "PECADOS MENORES" que les impiden avanzar.

Esta es otra cita acerca del tema, por Evan Roberts, del avivamiento en Gales: "Primero, ¿hay algún pecado en su pasado con el cual Ud. no trató honestamente, no lo confesó a Dios? Arrodíllese de una vez. Su pasado tiene que quedarse atrás y ser limpiado. Segundo, ¿hay algo en su vida que es dudoso - algo de lo cual Ud. no puede decidir si es bueno o malo? Renuncie a ello. No debe haber ni la sombra de una nube entre Ud. y Dios. - ¿Perdonó Ud. a todos - TODOS? Si no, no espere perdón por sus pecados..."

Este asunto de perdonar VERDADERAMENTE a aquellos que le hirieron a Ud. puede ser algo grande. Es importante ser BRUTALMENTE HONESTO con uno mismo. ¿Hay todavía un "mal sentimiento" muy dentro de Ud. hacia ciertas personas? ¿Hay una huella de amargura cuando Ud. habla acerca de esa persona? Nosotros todos necesitamos venir ante Dios y arrepentirnos y RENUNCIAR a toda falta de perdón desde muy dentro de nosotros. Pasar por todo este proceso de "arrepentimiento profundo" es la primera clave para el avivamiento personal.

Clave #2: Oración de "lucha, agonía"
Al estudiar la historia, Ud. nota pronto que hay un tipo específico de oración que aparece en los avivamientos vez tras vez. Este tipo especial de oración es un ingrediente ESENCIAL de un avivamiento.

Los predicadores antiguos de avivamiento hablaban de tener el "espíritu de oración". Ellos hablaban de llorar, agonizar, clamar, luchar, "tener dolores" en oración. La razón por qué estos predicadores de avivamientos eran tan ungidos y saturados con la presencia de Dios, fue que ellos habían realmente llegado de frente a Su trono en la oración, y que habían pasado mucho tiempo teniendo comunión con El allí. Este tipo de oración ha siempre sido una de las claves más importantes para un verdadero avivamiento.

Charles Finney dijo: "Mientras yo no tenía el espíritu de oración, no podía hacer nada ... Me encontraba incapaz de predicar con poder y eficacia, o de ganar almas..." George Whitefield dijo: "Días y SEMANAS enteras pasé postrado en el suelo en oración silenciosa o a voz alta..." Frank Bartleman escribió: "De noche casi no podía dormir por el espíritu de oración... La oración literalmente me consumía." Y D.M.Intyre escribió: "Antes que el gran avivamiento en Gallneukirchen empezara, Martín Boos pasaba horas y días y a menudo noches en agonías solitarias de intercesión. Después, cuando él predicaba, sus palabras eran como una llama de fuego, y los corazones de la gente como pasto."

Como demuestra la historia, la iglesia puede esperar un avivamiento verdadero solamente cuando un remanente del pueblo de Dios se DESESPERA - desesperado por el estado recaído de la iglesia, desesperado por la tibieza dentro de ellos y en todos los que los rodean, desesperados por el pecado y los falsos compromisos, desesperados por el hecho de que Dios no está siendo GLORIFICADO, que El no es realmente SEÑOR de Su iglesia, que un mundo moribundo se burla de Sus palabras y las considera irrelevantes. El avivamiento vendrá cuando el pueblo de Dios se humilla verdaderamente, cuando ellos remplazan su "imagen positiva" con la realidad del lamento de Santiago: "Afligíos y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará." (Stgo.4:9-10)

Como se decía de Evan Roberts: "El se quebrantaba, llorando amargamente ante Dios para que El les doblegue ante El, en una agonía de oración, con lágrimas corriendo por sus mejillas, con todo su cuerpo encorvándose de dolor." - Y John Wesley preguntó: "¿Tiene Ud. días de ayuno y oración? Asalte el trono de la gracia y persevere allí, y misericordia vendrá de lo alto." Hermanos, hermanas, ¡necesitamos volvernos DESESPERADOS en nuestras oraciones!

Como "luchar" en la oración
Ahora, es muy importante entender que este tipo de oración es no solamente para unas personas "especiales" o líderes. Es una de las claves para el "avivamiento personal" para cada uno de nosotros. La Biblia aclara que la "oración eficaz ferviente del justo" está al alcance de todos nosotros.

Y la historia demuestra que la "oración de lucha para avivamiento" se puede ENSEÑAR a los cristianos. Esto es comunicado claramente en el libro "Ungido para el entierro", que es el relato del gran avivamiento en Camboya alrededor de 1970, por Todd y DeAnn Burke. Esto sucedió cuando Dios ya se había movido allí por un tiempo. Todd escribió: "Con referencia a Génesis 32, les conté como Jacob LUCHÓ con el Señor hasta que el Señor le bendijo. 'Si esperamos recibir poder y bendición del Señor, entonces tenemos que estar dispuestos a luchar con El en oración y ayuno, en negación de sí mismo, en llevar su cruz', dije. Después compartí con ellos desde un libro devocional por Hudson Taylor: 'Una vida a lo fácil, sin negarse a sí mismo, nunca será una vida de poder.' Con esto, todos empezaron a luchar en oración, y dentro de no mucho tiempo, la bendición vino."

Cuando estas personas se dividieron en grupos de oración y empezaron a "luchar" con Dios en oración como Todd les había enseñado, el resultado fueron verdaderos DERRAMAMIENTOS del Espíritu Santo (o sea, el Espíritu Santo vino sobre grupos enteros de cristianos como en Hechos, con resultados muy poderosos.) Fue un tiempo emocionante.

Note que esos cristianos fueron realmente ENSEÑADOS a "luchar" con Dios de esta manera. ¡Y ellos simplemente fueron y lo hicieron! En los inicios del avivamiento de Gales en 1904, Evan Roberts enseñó a los niños de un lugar llamado Moriah que oren esta sencilla oración: "Envía el Espíritu a Moriah, por la causa de Jesucristo." Más tarde, él desarrolló este mismo concepto para sus reuniones generales. Fue vital que la gente clamare a Dios para que envíe Su Espíritu sobre ellos.

Esto es exactamente lo mismo como lo que sucedió en Pentecostés. Fueron los 120 en el aposento alto, clamando a Dios durante diez días, y después Dios envió Su Espíritu como un viento recio, y los llenó hasta rebosar. En los últimos 50 años hubo muchos avivamientos poderosos donde Dios derramó Su Espíritu en una manera similar. Cuando Dios "derrama" Su Espíritu en esta manera, esto es mucho más que simplemente una persona bautizada en el Espíritu. Es un "derramamiento" general.

De hecho, un "derramamiento del Espíritu Santo" es la esencia de lo que es realmente un avivamiento. Y como en Pentecostés, el resultado es que muchos son LLENOS del Espíritu Santo, y muchos otros son fuertemente CONVENCIDOS de su pecado. Un avivamiento verdadero es la gloria de Dios que viene a la tierra. Es Su Espíritu que es "derramado" en un lugar específico o sobre un grupo específico de personas. Necesitamos "luchar" con Dios para que suceda un tal derramamiento en nuestros días.

Ahora, antes que Ud. pueda "luchar" con Dios en oración, Ud. necesita hacer esto: 1) Sea DESESPERADO para ver que Dios sea GLORIFICADO en la tierra; 2) Limpie sus "manos" y su "corazón" para que pueda verdaderamente entrar a la sala del trono de Dios; 3) Clame a Dios para que El derrame Su "Espíritu de oración" sobre Ud; 4) Alimente Su "fuego" en su corazón, para que Ud. pueda "agonizar" en oración ante El. 5) Al orar, sea muy específico al "luchar" con Dios para que derrame Su Espíritu sobre USTED o sobre un grupo específico. - Todos nosotros necesitamos esta plenitud fresca.

Si Ud. puede hacer estas cosas sencillas, entonces HOY es el día que Ud. puede empezar a "luchar" con Dios en oración. No lo postergue. Esta podría ser la clave para que Ud. sea transformado por un "avivamiento personal", y llegue a una comunión mucho más profunda con Dios.

EN RESUMEN:

Después de haber estudiado los avivamientos por más de 20 años, me convencí de que el camina hacia el "avivamiento personal" es realmente el mismo como el camino al "avivamiento corporativo". Las claves principales siempre fueron "arrepentimiento profundo" y "oración agonizante". Nuestros motivos por buscar a Dios nunca deben ser egoístas. Debemos buscarle por cause de El mismo, no por lo que El puede "hacer por nosotros". Es para ver que EL SEA GLORIFICADO, que pedimos por estas cosas.

Entonces, mis amigos, todo lo que puedo hacer es instarles que vayan a un lugar silencioso y se entreguen al arrepentimiento escudriñando sus corazones, y a la oración "agonizante", hasta que Ud. experimente una verdadera VICTORIA en su vida cristiana. Todos necesitamos ser llenos de Su Espíritu otra vez y otra vez. Desde que tuve 17 años, puedo atribuir casi todas las victorias espirituales en mi vida a estos dos secretos de avivamiento. Ellos realmente han revolucionado mi vida.

Entonces ¿qué es del avivamiento "corporativo", donde el Espíritu de Dios se derrama sobre pueblos y ciudades enteras? - Lo que Dios quiere hacer a menudo, es lo que hizo en Pentecostés. El quiere tomar a Sus "avivados" y utilizarlos para traer avivamiento a otros. En otras palabras, si Dios puede encontrar a un GRUPO de personas que han pasado por un avivamiento personal, entonces El puede usarlos para hablar la Verdad y llevar Su unción a regiones enteras. Y para ORAR por más derramamientos.

¿Entonces qué necesita Dios encontrar en el mundo hoy? Simplemente unos GRUPOS de cristianos "avivados" que puedan empezar a predicar arrepentimiento y orar por un derramamiento del Espíritu de Dios. Todo empieza con personas que fueron "avivados".

Como escribió A.T.Pierson, "Desde el día de Pentecostés, no hubo ningún gran despertar espiritual en ningún país que no hubiera empezado en una unión de oración, aunque sea entre dos o tres no más; y ninguno de estos movimientos continuó cuando estas reuniones de oración se enfriaron."

La vida fragante de Elena Ewan

La vida fragante de Elena Ewan
¿Cómo se explica tal vida?
Por Santiago A. Stewart
“Por tanto, todos nosotros, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”
2º Corintios 3:18


“Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros, como vuestros siervos por amor de Jesús. Porque Dios mando que de las tinieblas resplandeciese la luz; es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Pero, tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.” 2º Corintios 4:5-7


Durante el mismo tiempo en que fui salvado, una joven llamada Elena Ewan también se convirtió. Lo mismo sucedió durante la manifestación de Dios en la ciudad de Glasgow, Escocia. En ese entonces ella era solamente una muchacha delgadita. Pero, en cuanto a su espíritu, se entregó al Señor por completo desde su inicio en la vida nueva; por lo tanto, fue llenado del Espíritu Santo. ¡Elena había aceptado la invitación del Señor de “beber en abundancia”! (Cantar de Cantares 5:1) Y, como resultado, torrentes de agua viva empezaron a manar de su propia vida. “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él: pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.” (Juan 7:37-39)
Elena nació cerca del año 1910, en una familia ordinaria de trabajadores. Ella era la hija única de la familia. Ambos padres amaban a Cristo sumamente, y el bendito Hijo de Dios era el centro de su hogar. Ellos vivían con un solo objetivo: agradar a Dios en cada detalle de sus vidas. Cuando yo visitaba la casa de ellos, en cada ocasión siempre había tres Biblias bien marcadas a la vista.


Luego de convertirse, a la edad de catorce años, toda la personalidad de Elena irradiaba la gloria del Señor. Dios, en su gracia suprema, había iluminado su alma entenebrecida, para que esa común vasija de barro pudiese magnificar la majestad del poder del evangelio.


Atónitos
Tal manifestación de la gloria de Dios en ella nos dejó a todos atónitos. Su vida era una vida común, pero iluminada con la Gloria divina. Lo mismo llevó mi mente a preguntarme: “¿Cómo puede entrar tanta gloria en una vasija de barro tan frágil?”
Pues estaba llena del Espíritu Santo, estaba llena de Cristo. Estudiando la Palabra de Dios bajo la guía iluminadora del Espíritu Santo, se le reveló los tesoros escondidos del mismo Señor Jesucristo, (Juan 16:13-15) causándole a ella rebosar de gozo.
A menudo detuvo a otros cristianos en la calle, y, con rostro radiante, les compartió en cuál porción estimulante de la Escritura había encontrado nuevamente un vistazo de su bendito Salvador. Y, esos amigos, muchas veces, se fueron de su presencia llorando, y diciendo: —Hemos visto a Jesús, hemos visto Su rostro radiante. —Como resultado, el temor de Dios permaneció en sus almas durante el resto del día.


Igual que el muy conocido predicador Carlos Spurgeon, ella estaba en lo mejor cuando estaba compartiendo acerca del Señor. En tales ocasiones, se mostraba como una figura apartada, tan alejada de los demás de nosotros, en cuanto a la espiritualidad, pues conocía al Señor en tan íntima y profunda manera. Muchos dieron testimonio que solamente su sonrisa o su alegre “¡Buenas días, Dios te bendiga!” fue un estimulo para ellos el resto del día.


Su vida de oración
Elena fue un ejemplo para todos nosotros. Se levantaba diariamente a las cinco de la mañana, para tener comunión con su Señor. En esas horas tempranas, no prendía el fuego en su frío cuartito, ni buscaba en ninguna manera la comodidad, pensando que pudiera estar más alerta en el frío. Además, por quiénes oraba en aquellas tierras lejanas no tenían tales comodidades.


Empezó sus comuniones con alabanza y adoración. Luego, leyó alguna porción de la Palabra de Dios, para calentar su corazón. En tales momentos, recordaba las palabras de otro escocés, A. Murray McCheyne: “Es la mirada la que salva, pero es la contemplación la que santifica”. Así, contempló con extasía el rostro de su Señor. No puedo publicar las expresiones de adoración que escribió en su diario luego de experimentar tal íntima comunión con su Señor: son demasiadas sagradas.

Luego de gozarse del compañerismo y comunión de Dios, empezó su ministerio de intercesión por sus amigos, iglesia, familiares y cientos de misioneros en las tierras lejanas. Luego, oró por los perdidos. Tenía una listas de los mismos, la cual consistió de personas inconversas, a quiénes ella hubo testificado, y, por quiénes oraba a diario hasta que nacieran de nuevo.


Su deseo por la salvación de los perdidos es digno de admiración. La razón por la cual Dios le dio tantas almas, entre ellos ricos y pobres, jóvenes y ancianos, indoctos e inteligentes, era que agonizaba por ellos dentro del velo, con oraciones intercesoras. (Isaías 66:8) No había nada incierto ni general en sus súplicas.


Después de su muerte, su mamá amablemente me permitió leer sus diarios personales, y allí vi que sus peticiones al trono eran intensas y definidas. Anotó la fecha cuando hubo empezado a orar por una cierta persona, y la fecha cuando se recibió la contestación de la misma. Esos diarios revelan una vida de oración que movía a Dios y a los hombres. A razón de esto, se entiende el porqué muchos lloraron en todas partes de Escocia, al escuchar que ella había partido a la gloria eterna, teniendo apenas 22 años. De igual modo, muchos misioneros en tierras lejanas sintieron que habían perdido su más potente guerrero de oración.


Elena entregaba no solamente la hora de las mañanas, sino que durante todo el día buscaba la dirección de su Señor en todos los asuntos, fueran pequeños o grandes. No era raro, luego de que ella comprara una tela, observarla pararse al frente de la tienda para orar, antes de comprar otras cosas. Tenía que agradar al Señor en todas las cosas, y no seguiría las tradiciones de mundanas. Sin duda, esto explica el porqué sus amigos decían: —Elena siempre vestía decentemente.

De igual modo, cuando Elena buscaba almas perdidas, parecía subir más arriba que todos los demás, aun entre las decenas de miles de creyentes que habitaban en nuestra gran ciudad en ese tiempo. En muchas ocasiones, mientras yo caminaba por las calles de Glasgow con mis tratados y tablas de textos bíblicos, vi a Elena ocupada en su propia manera de ganar almas. En las noches frías del invierno escocés, la he visto con sus brazos alrededor de alguna prostituta, compartiéndole de Jesús y de Su amor. En otras ocasiones la vi interrogando a hombres borrachos, buscando la manera de acercarlos a su Salvador.
Las campañas evangelisticas 
En una reunión, yo veía una mujer sola sentada en la banca de atrás: Sus ojos acusaban cansancio y rostro se veía triste. Bajo la dirección del Espíritu Santo, Elena se levantó y se sentó a su lado, quedándose allí durante todo el servicio, orando. Cuando esa mujer se puso de pie para irse, Elena se fue con ella, hablándole del mensaje predicado, y animándole a desahogarse. En esta manera, varias personas, cargadas con los afanes de este mundo y agobiadas con el peso de pecado y desesperación, pudieron conocer al Señor. Porque Elena les guió al Cordero de Dios. Sin importar dónde estuviera; bajo la luz de la calle, mientras esperaba a la parada del tranvía, u otro lugar común.


Cuando, en sus últimos años, entró en la Universidad de Glasgow para estudiar, caminaba varios kilómetros desde su casa a la Universidad, para así poder repartir tratados por el camino. A la vez, podía ahorrar el pasaje del tranvía, así daba lo ahorrado a la causa misionera. Su ejemplo ayudó a muchos de los estudiantes en la universidad a acercarse a Cristo. Esto causó a Elena mucho gozo.


Roberto Murray McCheyne selló sus cartas con un dibujo del sol poniéndose tras las montañas, con las palabras: “La noche viene.” Esta misma clase de urgencia empujaba a Elena. Como McCheyne y Samuel Rutherford, Elena llevaba la fragancia de Cristo dondequiera que iba, e igualmente que Guillermo C. Burns, manifestaba el poder del Espíritu en una medida que pocos han alcanzado.


Su cuerpo era un templo ambulante del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19-20), tal que dondequiera que iba, exhibía el poder de Dios. Al entrar en un servicio, inmediatamente el ambiente del mismo fue tocado por Su poder. Vi a Elena entrar silenciosamente a un culto de oración, que ya había empezado, y a pesar de que se sentó en la banca de atrás, todos sabíamos que ella había llegado. Sentimos fuertemente la presencia de Dios en medio de nosotros al entrar ella.


Frecuentemente los evangelistas solicitaban la ayuda de ella en sus campañas. No era porque cantara o hablara bien en público. No recuerdo ni siquiera una vez que ella testificara o cantara sola en una campaña. Ella solamente se quedaba sentada, orando en voz baja. Sin embargo, esos evangelistas sabían que si tenían a Elena en sus servicios, seguramente vendría una gran bendición en los mismos.


Algunos evangelistas reconocidos me han dicho que ella fue la persona más deseable que habían conocido, para colaborar en sus campañas. Un evangelista inglés, anciano y maduro en la fe, dio testimonio que probablemente su campaña más exitosa fuera la que Elena pudo asistir a todas las reuniones, durante las dos semanas de vacaciones de ella.


En cierta ocasión, estaba hablando con dos profesores creyentes de la Universidad de Londres. Charlábamos acerca del cristianismo dinámico, cuando de repente uno de ellos me dijo: —Hermano Stewart; quiero decirle algo. —Luego me contó acerca de una joven de la Universidad de Glasgow, a la cual conocía mientras enseñaba en la misma.
—Dondequiera que iba, —dijo él—, la fragancia de Cristo la seguía.
Por ejemplo me contó de la vez en que un grupo de jóvenes inconversos estaban riéndose y contando chistes sucios. De repente alguien dijo: —¡Silencio! ¡Ya viene ella!. —Aquella joven estaba pasando nada más, sin darse cuenta que dejaba la fragancia del poder y temor de Dios dondequiera que iba.
El profesor siguió contando que en las reuniones de oración en la universidad, siempre se notó si aquella joven estaba presente o no; sin importar si ella orara en voz alta o no. Tampoco importaba si la misma entraba al cuarto sin ser oída o vista; siempre podían sentir la presencia de Dios si ella se había presentado.
—Señor, —le dije—, esa solamente puede ser una persona: ¡Elena Ewan!
—¡Sí!, —replicó—, así era su nombre. Era una notable ganadora de almas.


Asimismo, Elena tenía una profunda hambre de la Palabra de Dios, junto con una penetración espiritual de la verdad divina, igualmente aguda. No hojeó su Biblia para buscar las porciones más “sabrosas”, las cuales agradarían su capricho del momento. Más bien, la estudió por completo, desde Génesis hasta Apocalipsis. Por lo tanto, se hizo una hija de Dios profundamente comprensiva, aun a la edad de 16 o 18 años. Sus pies estaban firmemente plantados sobre la roca sólida de las Sagradas Escrituras. Aunque era una diligente estudiante, buscando ganar buenas notas para la gloria del Señor, siguió invirtiendo tiempo en estudios bíblicos y en la meditación.


Esto la hizo una cristiana bien equilibrada. Aunque no había ni tiempo ni lugar en su vida para el chisme o la plática necia, burbujeaba con una sana jovialidad y gozo por la vida, y a la vez, a razón de que Cristo llenaba su visión, buscaba magnificarle por una vida santa y un servicio sacrificante.
En la universidad, Elena estaba preparándose para trabajar como misionera entre los rusos de Europa Oriental, el mismo lugar donde yo trabajé posteriormente. Así, estudiaba el idioma ruso, en preparación para su futuro ministerio.


Pero Dios, en Su sabiduría y amor, la llamó a su hogar celestial, a la edad de 22 años. Pasó sus vacaciones con una tía en el Reino de Fife, y, mientras estaba allí, continuamente se ocupaba en el servicio de su Señor. Repentinamente se enfermó, e igualmente, de repente falleció. Este suceso fue tan inesperado que nos conmovió a todos profundamente.


Durante ese periodo yo estaba trabajando en una campaña evangelística en una ciudad del norte de Inglaterra. La noticia del fallecimiento de Elena me abatió. No podía comer ni dormir. Tan grande era mi pesar, que la gente de allí se admiraba, sabiendo ellos que esa joven no era más que una amiga espiritual, no mi novia.
—¿Cómo puede ser —me preguntaron—, que un joven esté tan afligido sobre la pérdida de alguien, especialmente cuando fue una amiga, nada más?


No estaba solo en mi pesar. Miles de personas lloraron en todos las partes de Escocia e Inglaterra.
Muchos buscaron una manera de expresar, por lo menos en parte, la bendición que esa vida fragante les había traído. Por ejemplo, durante un servicio memorial, un líder cristiano se puso en pie y le dijo a la asamblea de cómo la espiritualidad de Elena le había afectado a él profundamente. —Era tan joven que yo pudiera haber sido su padre —dijo—. Conocí al Señor muchos más años antes que ella, sin embargo, espiritualmente, ella parecía estar más adelantada que yo.


En las estaciones misioneras lejanas, los misioneros británicos se afligieron por la noticia. ¡Ay! ¿Quién los sostendría tan fielmente, acercándose por ellos al Trono de la gracia ahora? ¿Quién se pondría en la brecha, para así tomar el lugar de Elena?
Muchos años después de la muerte de Elena, yo estaba otra vez en Glasgow. Y, estando con un grupo de amigos cristianos que compartían algo de lo que la dedicada y radiante vida de ella había significado, sucedió una de mis experiencias más conmovedoras. La mera mención de su nombre trajo encanto; una fuerza irresistible que impulsaba a uno de ellos a arrodillarse, clamando: —¡Oh! ¡Dios mío! ¡Levanta a otros tal como Elena Ewan! ¡Oh, Dios mío, hazme un mejor hombre para Tu gloria!


Posteriormente, cuando tuve unos días libres de mis campañas evangelísticas, visité el cementerio donde reposa el cuerpo de Elena, con el propósito de dar gracias a Dios una vez más por su ejemplo y vida. Allí me arrodillé ante Dios, y me ofrecí nuevamente sobre Su altar, pidiendo que el fuego de Dios cayese sobre mí.


Al principio, uno de los sepultureros a quién hablé no podía recordar haber enterrado a alguien tal como yo la describía.
—Debe darse cuenta que enterramos grandes números de personas aquí; éste es un cementerio público —explicó.
Pero, al seguir hablando, ese trabajador robusto se conmovió extremadamente. —Sí, ahora recuerdo —dijo—. Cuando enterrábamos el cuerpo, sentí la presencia de Dios sobre este lugar.



En otra ocasión yo estaba reunido con un grupo de jóvenes, gozándonos en el Señor, cuando de repente mi esposa preguntó: —¿Es esa la foto de Elena Ewan en la repisa de la chimenea?
Toda la risa cesó. Al darse cuenta del profundo silencio que nos sobrevino a todos en el cuarto casi inmediatamente, me preguntó: —Santiago, ¿dije algo indebido?
Uno por uno, sin decir siquiera una palabra a los otros, ¡nos arrodillamos y empezamos a orar!
Fíjate en eso. Años después de su muerte, y ¡su mero nombre aún tenía tanto poder que nos hicimos pensar en lo eterno! Oh, amigos, creo que la vida espiritual de cada hijo de Dios puede ser igual que la de Elena.


¿Cómo se explica tal vida?


¿Cómo podía una hermana, siendo todavía joven, y sin haber predicado un mensaje ni cantado un solo himno, ni tampoco hubo viajado más que trescientos kilómetros de su hogar; cómo pudo haber afectado a tantas personas en todas partes del mundo? Tan afectados fueron ellos, que pensaba que su muerte era igual a la de un gran general del ejército.
La Palabra dice en Josué 23:10 que “Uno de vosotros persigue a mil”. Lo mismo se hizo patente en la vida de Elena. Su vida valió más de un mil de cristianos ordinarios, en cuanto a sus hazañas. Y, la historia de su vida, traducida a muchos diferentes idiomas, sigue bendiciendo a muchos. “¿Cómo,” pregunto, “se explica esto?” Existe solamente una explicación: ¡estaba llena del Espíritu Santo!


Elena, quien era una joven ordinaria al principio, se convirtió a una extraordinaria, simplemente por la razón de que se había entregado a Cristo, y se había apropiado para sí misma todo lo que Él le ofrecía. Elena, con “cara descubierta” (2º Co. 3:18), invertía el tiempo necesario para poder recibir, y de igual modo, reflejar, la gloria del Señor, mientras pasaba de una gloria a otra.

¿ES UN AVIVAMIENTO DESDE EL TRONO ?


Por Caio Fabio
¿Se puede considerar el gran crecimiento numérico que experimenta la iglesia en América Latina como genuino avivamiento? ¿En que consiste un verdadero avivamiento? ¿Cuales son sus características y sus consecuencias trascendentes?En tiempos como los actuales, es absolutamente necesario encontrar respuestas a estas interrogantes. Caio Fabio, con maestría y fuerza , aborda el tema con mucha claridad bíblica y autoridad espiritual."El Avivamiento que esperamos o se realiza a la manera de Dios, o muere en la ilusión de una alegría evangélica superficial e inoperante. Podemos simplemente llegar a ser mayoría dentro de un país de inmorales, de miserables, sin que nada cambie sustancialmente a nuestro continente". "Lo que la Iglesia necesita hoy es un Avivamiento que proceda del trono de Dios, y que cambie la historia".

¿Un avivamiento a la latinoamericana?

Centralidad del trono

Muchos tipos de avivamiento han ocurrido en medio nuestro en los últimos tiempos. Sin embargo, sólo hay uno que puede cambiar el curso de la historia: el avivamiento que procede del trono del Señor.
Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá y yo te mostraré las cosas que sucederán después de éstas. Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono uno sentado. Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda. Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas. Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios.

Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre y el cuarto era semejante a un águila volando. Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: “Santo, santo, pinto, es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.”

Y siempre que aquellos seres vivientes ±.- gloria y honor y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.”
Apocalipsis 4
Deseo enfocar el avivamiento integral a partir del Apocalipsis por dos razones:

1º) Vivimos tiempos apocalípticos.

Al leer la palabra de Dios y compararla con la situación humana en que estamos envueltos hoy, percibimos ciertas señales que resultan decisivamente apocalípticas. Por ejemplo, la globalización política, las catástrofes naturales, la devastación ecológica, la miseria, la unificación económica, la violencia, el ardiente deseo de morir, la contaminación del medio ambiente, la brujería, la idolatría, los absolutismos económicos, la seducción que nos llega y de alguna forma esclaviza el deseo humano. Todas esas son señales, marcas, que destacan contenidos bastante apocalípticos dentro de la historia de nuestros propios días.

2º) El Apocalipsis revela mejor que ninguna otra escritura el trono de Dios.

En mi opinión personal, cualquier proyecto posible de avivamiento que no comience con una visión impactante del trono de Dios, no tiene chances de producir un avivamiento que nos desafíe y modifique nuestras vidas. Por una simple razón: del trono de Dios provienen todas las cosas. En la visión del Apocalipsis, el trono es el centro del universo, y debe convertirse en el centro de nuestras propias vidas.

La palabra “trono” aparece más de 230 veces en la Biblia. De ellas, 45 veces en el libro de Apocalipsis. Solamente en el capítulo 4 la encontramos 12 veces. Podríamos afirmar que en la visión del Apocalipsis todo ocurre alrededor del trono. Aparte del trono de Dios, nada significativo puede suceder. Juan señala que delante del trono hay un arco iris semejante a una esmeralda, veinticuatro tronos y un altar de oro lleno del incienso de la adoración.

Del trono parten relámpagos, voces y truenos; también sale de allí el río de agua de la vida. Ante el trono arden siete antorchas, que son los siete espíritus de Dios, y se extiende un mar transparente como el cristal. También del trono proceden grandes decisiones que avalan e impactan a los ángeles. Enfrente de él aparecen extraños seres vivientes, casi indescriptibles, y veinticuatro ancianos, junto con multitudes incontables, purificados por el Cordero. Ellos son los que tienen el privilegio de permanecer alrededor del trono. Y aún más, delante del gran trono blanco la humanidad entera será juzgada, grandes y pequeños, ricos y pobres, débiles y poderosos. El Apocalipsis declara quien es aquel que está en medio del trono: el Cordero de Dios, el mismo que fue muerto, pero que vive por los siglos de los siglos, amén.

El trono de Dios en la experiencia de Israel

Los grandes momentos de quebrantamiento, de entrega apasionada, de devoción profunda y de compromiso con la santidad de Dios que acontecieron en la historia de la fe tuvieron lugar siempre que el pueblo de Dios pudo ver el trono, y temió y tembló delante de Aquel que está sentado en él.
Cuando consideramos la historia bíblica, notamos que estos acontecimientos están siempre impregnados de una percepción fortísima de la santidad, de la soberanía y de la realeza de Dios.

Por ejemplo, cuando se prepara Abraham para matar a su hijo. Levanta el instrumento mortal, pero Dios no le permite concluir su acción. Esto queda fuertemente grabado en la mente de su hijo Isaac. De allí en adelante, el libro de Génesis no vuelve a hablar del Dios de Isaac. Dice “el Dios de Abraham” y “el Dios de Jacob,” pero cuando lo menciona en relación con Isaac, lo llama “el temor de Isaac.”

Al ser afirmado Dios como el Señor de los señores, la voluntad de las voluntades, la referencia de las referencias, el absoluto de los absolutos, ante cuya realidad todas las demás cosas se tornan relativas, en la mente de Isaac se imprime una verdad que definiría para siempre su propia existencia y su percepción del Señor: “Si Dios es el Dios que está en el trono, yo tengo que temer y temblar delante de El.”


En el capítulo 28 de Génesis, Jacob tiene un sueño donde ve una escalera que llega al cielo. Cuando despierta dice: “Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.”



En el libro de Éxodo el trono de Dios aparece muchas veces en el desierto. En esas ocasiones la gloria de Dios es reafirmada, ocurren maravillas, paran las sediciones, la tierra traga a los rebeldes, se doman los indomables, hay alegría y fiesta entre los ancianos de Israel en el monte. Siempre que el trono de Dios se hace manifiesto algo sucede.

Recordemos la santa angustia de Gedeón al ver al ángel del Señor. Exclama: “Pobre de mí, porque yo he visto al ángel del Señor cara a cara.”
El arca del pacto de Dios produce temor y temblor dentro de las manifestaciones de culto del pueblo de Israel. El profeta Elí, al oír que el arca ha sido robada, cae de espaldas, se rompe la cabeza y muere. Quienes tocan el arca mueren; los que miran dentro mueren. Es una confirmación muy fuerte de que hay alguien sentado en el trono.

Notemos la oración de Salomón al colocar el arca en el templo. Cada vez que el nombre de Dios es exaltado, se percibe claramente el trono de Dios. Dice la palabra que los sacerdotes no podían entrar al templo a causa de la presencia de la gloria de Dios (2º Crónicas 7:2,3).

Consideremos el trono en la experiencia de Daniel. En el capítulo 7, versículo 15, Daniel declara: “se me turbo el espíritu,” al ver al Anciano de días y el trono. En el capítulo 8, versículo 27 señala: “quedé quebrantado, y estuve enfermo algunos días, estaba espantado a causa de la visión,” y en el 10:16,17: “Con la visión me han sobrevenido dolores, y no me queda fuerza. ¿Cómo, pues, podrá el siervo de mi Señor hablar con mi Señor? Porque al instante me faltó la fuerza, y no me quedó aliento.”

El trono también aparece en la percepción de Ezequiel tocante a la gloria de Dios, con el mismo resultado. El dice: “Cuando yo lo vi, me postré sobre mi rostro” (Ezequiel 1:28). El trono aparece como el lenguaje de la soberanía de Dios a través de todo el Nuevo Testamento.

El trono en los grandes avivamientos
El trono está en el centro de todos los acontecimientos de la historia que legítimamente podamos llamar “avivamientos.” ¿Que acontece en los días de Whitefield y John Wesley en Inglaterra, sino el despertar de una fortísima percepción en cuanto a que hay alguien en el trono, y que él es Santo, Santo, Santo? Qué sucede en los días de Carlos Finney, sino una recuperación de esta misma percepción? Hay alguien en el trono, y él es Santo, Santo, Santo. Que ocurre en el tiempo de Jonathan Edwards? La misma percepción de la santidad de Dios.

Avivamiento sin trono “a la latinoamericana”

Pero ahora, América Latina enfrenta un tremendo peligro: la posibilidad de tener un avivamiento sin trono.” Podemos llegar a crear aquello que Dios llamaría “un avivamiento ala latinoamericana.” Se trata de un avivamiento sin temor y temblor. Mn más, un avivamiento sin la presencia del Dios Santo. Un avivamiento sin trono es cualquier cosa menos un avivamiento. Y no va a cambiar la historia. Me aflige muchísimo observar la tasa de crecimiento de la iglesia en mi país, Brasil. Cuando analizo la situación de la nación, y considero el tipo de contribución que han hecho al país las iglesias de gran crecimiento numérico, mi corazón se entristece profundamente. De continuar creciendo como lo estamos haciendo, llegaremos a ser mayoría en poco tiempo, pero mayoría en un país de miserables, mayoría en un país de corruptos, mayoría en un país de inmorales, mayoría en un país vendido a la prostitución. Una mayoría que no produce cambios, porque no experimenta en sí misma ninguna diferencia con respecto al mundo.

Tiempo atrás me enteré de que el 45% de los niños que se encuentran en las casas de recuperación del gobierno de Brasil, niños de la calle, abandonados, tienen familias evangélicas.

¿Podemos creer en un avivamiento de este tipo? Yo creo en los avivamientos. Pero no quiero uno que deje un 45% de niños en las calles.

¿Creen en las visiones? Yo sí. Creo en las visiones, en las revelaciones, en las profecías. Pero no creo en un avivamiento que abunda en visiones de los cielos, pero no abre sus ojos para ver la realidad cruda que envuelve la vida.

El “avivamiento a la latinoamericana” tiene mucho de legalismo, pero desconoce la santidad. No puede hacer lo que debería: vivir, contentarse, comer y alegrarse. Y puede hacer lo que no debería: mentir entregar, engañar.
El “avivamiento a la latinoamericana” desborda de emociones, pero sin consecuencias profundas en cuanto a un cambio de vida en aquellos que asisten a los cultos. Estamos muy concentrados en las risas y caldas en el Espíritu. Yo también creo en eso. Soy un presbiteriano profundamente pentecostal. Pero la cuestión no es caer por el Espíritu, sino andar en el Espíritu. Caer por el Espíritu es muy fácil. Andar en el Espíritu ya es otra cosa.

Al “avivamiento a la latinoamericana” le gusta manipular el poder de Dios, pero no acepta someterse a la palabra del Dios de poder. Este es el peligro moderno: jugar, manipular el poder del Espíritu, pero sin someterse a la palabra del Espíritu. El “avivamiento a la latinoamericana” vibra a causa de los milagros extraordinarios, pero no vibra con la misma intensidad con relación a la práctica de la justicia y de la verdad.

si usted quiere mimar un poco su propio ego y escuchar muchos “amen” y “aleluya,” tenga en cuenta esta lista. Cuando usted afirme estas cosas, la gente se va a poner de pie para aplaudirlo. Diga, por ejemplo, “Jesús va a derribar la idolatría”, o “Jesús va a destruir a los espíritus malignos, los dioses de la opresión espiritual,” o “Dios va a sanar a los enfermos presentes aquí.” Los “aleluyas” resonarán de tal manera en el ambiente, que usted no podrá siquiera continuar. Pero, en cambio, dígales que el Señor es un Dios de justicia que derriba a los poderosos inicuos, que desenmascara a los pastores impuros, que quiere purificar el liderazgo de la iglesia, que está interesado en que los hombres de negocio cristiano no sean injustos como los demás, y no escuchará ni un aleluya” salir del auditorio.

Este es el “avivamiento a la latinoamericana” que sólo tiene “aleluyas” para lo que es agradable, pero no tiene un “amen” para la totalidad de la voluntad de Dios.
El “avivamiento a la latinoamericana” Celebra el extraordinario número de los que entran por la puerta del frente de las iglesias, pero no considera la tragedia de los que salen por la puerta de atrás.

Hace dos semanas secuestraron a la hija de un amigo mío, en la ciudad de San Pablo. Fue una situación terrible. El me llamó por teléfono para pedirme que fuera. Dos horas después estaba en su casa. Aquel mismo día, a las diez y media de la noche, la chica fue devuelta. Y nosotros alabamos a Dios. Pero la verdadera tragedia tuvo lugar al día siguiente, al conocerse la noticia de quienes habían sido los secuestradores: cinco muchachos pertenecientes a una iglesia evangélica vecina.

El “avivamiento a la latinoamericana” se alegra cuando ye a las personas saltar para Jesús, pero no siente compromiso en enseñarles a vivir para Jesús.
El “avivamiento a la latinoamericana” anima a la gente a levantar las manos al cielo (lo que es bueno y hermoso), pero no le dice nada sobre extender la mano al prójimo.

Un centro de investigaciones y estudios de la ciudad de Río de Janeiro informó hace un año que no existe ninguna otra institución en Brasil con la credibilidad de la iglesia evangélica. Lo trágico es que ellos señalaron que si los evangélicos dedicaran el 5% de su tiempo a realizar cualquier obra de bien durante la semana, la población entera de la ciudad notaría la diferencia. Por lo menos, los niños de la calle tendrían algún lugar donde estar. Solo el 5% de nuestro tiempo! Nuestros templos están llenos de personas con las manos alzadas al cielo. La alegría del Señor será que todos los que traen manos limpias para celebrar su nombre también tengan manos generosas para abrirlas al prójimo.

El “avivamiento a la latinoamericana” me una Biblia en manos de cada creyente, pero no lo inspira al conocimiento de la palabra de Dios en su corazón. Cuanto más transformamos la palabra de Dios en un libro, menos la tenemos en el corazón. Un libro se puede poner debajo del brazo. Puede hasta ser el adorno de nuestra espiritualidad. La versión aún denuncia el tipo de actitud teológica que tenemos. Pero la tragedia evangélica es que para nosotros la Biblia es el libro de Dios, pero no la palabra que mora en el corazón. Somos el pueblo del libro y no el pueblo de la palabra.

Aún más. El “avivamiento a la latinoamericana” es aquel que habla de derribar lo ídolos paganos de la sociedad, pero resulta inoperante en cuanto a doblegar el ego autoglorificado de los líderes de la iglesia al Señor de los señores. El avivamiento empieza por el quebrantamiento del ego de los líderes de la iglesia.
El “avivamiento a la latinoamericana” filtra los mosquitos de las más legítimas alegrías humanas, pero traga los camellos de las más asquerosas contiendas por el poder y manipulación de las conciencias. No tiene patrones mínimos de ética en la vivencia de la fe cotidiana.

El “avivamiento a la latinoamericana” enseña que cualquier negocio es válido, con tal que dé como resultado la predicación del evangelio.
Antes de la calda del presidente Color de Melo, recibí el llamado de un diputado del Congreso brasileño, evangélico. Me dijo que el presidente lo habla invitado a un almuerzo. En aquel encuentro, lo miró y dijo: “Te daré todo lo que quieras si consigues que todos los evangélicos voten por mí.” “Hermano Caio,” me preguntó, “¿tengo que votar contra la acusación a Color de Melo? El me ofreció muchas cosas.”

Le contesté: “Hermano, ¿no oyes el eco de una declaración semejante hecha hace dos mil años por un ‘emperador’ mucho más poderoso, que en el desierto de Judea decía: ‘Todo esto te daré si postrado me adorares’?”
“Pero, hermano Caio, el presidente nos concederá algunos canales de televisión, algunas estaciones de radio...”
Para predicar el evangelio, ¿vale hacer el gol con la mano como Maradona en el mundial de fútbol?
Le respondí: “Hermano, hay uno que es juez recto. No hace componendas.” Si queremos hacerle un gol con la mano al diablo, no podremos. Un gol con la mano no se hace nunca contra el diablo, sino a su favor. Aunque sea en el nombre de Jesús. Dios es Dios de verdad y de justicia, y su nombre no está a la venta.

El “avivamiento a la latinoamericana” es aquel que aplaude con más regocijo la visita de las autoridades inicuas a los cultos que la exaltación del trono de Dios sobre esos gobernantes. Concede el uso de la palabra a tales autoridades y las honra, pero niega el derecho a hablar a algunos sencillos santos que están en medio nuestro.
El “avivamiento a la latinoamericana” es el que viene para robar, matar y destruir. Matar, porque quiere vivir para los placeres. Robar, porque saquea los bolsillos de los hermanos a través del continente en nombre de la fe. Y destruir, porque ha vuelto desequilibradas, insanas, a muchas personas en nombre del avivamiento.

El avivamiento que deseamos es el que parte de aquel que dice: “Yo vine para que tengan vida, y la tengan en abundancia.”

En cierta ocasión fui entrevistado para un programa televisivo. En el mismo fue entrevistada una actriz. Cuando terminó, en el hall ella me dijo: “Fue muy bueno conocerlo y hablar sobre Dios. Jesús es la cosa más linda en que podemos pensar. Yo he tenido una experiencia muy terrible hace muy poco. Una chica, amiga de mi hija, se convirtió a la iglesia evangélica. Antes de su conversión, tenía un rostro bello, sonriente y alegre, lleno de vida, y un hermoso cabello. Pero luego cambió. Su rostro empalideció, sus facciones ya no son bonitas, perdió la sonrisa.” Entonces me preguntó: “,Qué pasa con su iglesia que cuando las personas se convierten se las ve mal?”

En el “avivamiento a la latinoamericana” se grita mucho, pero no se llora. Se canta mucho, pero se alaba poco. La gente se arrodilla con mucha facilidad, pero se somete a Dios con gran dificultad. Se predica mucho y con mucha frecuencia contra el pecado, pero se vive con absoluta tranquilidad y descaro la práctica del pecado.
El “avivamiento a la latinoamericana” es aquel que enseña a los cristianos a celebrar su bendita prosperidad material con mordacidad, ironía e impiedad mientras contempla la miseria del resto de la sociedad sin ningún tipo de compasión por ella.

Hace un tiempo tuvimos una tragedia en Brasil, a causa de las lluvias. Le pedí a la secretaria de la Asociación Evangélica Brasileña que, juntamente con el Ejército de Salvación, movilizaran a algunas personas a fin de reunir recursos para ayudar a la población afectada. Ella tomó una lista de líderes evangélicos y comenzó a llamarlos por teléfono para solicitarles ayuda.

Uno de ellos le respondió: “Dile al pastor Caio que voy a ayudar en consideración a él, que es un hombre de Dios, pero me gustaría que quedara bien claro que sólo lo hago en consideración a él. Para mí los pobres, los miserables y los incrédulos no son dignos de mi compasión.”

Esta “teología de la prosperidad” tiene apariencia de avivamiento, pero tras si simulación esconde mordacidad, cinismo, ironía e insensibilidad para con los otros. En el “avivamiento a la latinoamericana” hay líderes evangélicos que prohíben a los miembros de sus iglesias hacer elecciones políticas sanas, en beneficio de la historia, circunscribiendo todo su aporte a la lucha en las regiones invisibles, mientras que ellos mismos realizan maniobras políticas antiéticas a fin de favorecerse personalmente con la alienación del pueblo en las instancias más concretas de la historia.

El “avivamiento a la latinoamericana” hace crecer el número de los “fieles” en las iglesias de América Latina, pero no cambia en nada el continente.
O ese avivamiento se convierte en verdad ero avivamiento, o resultará nuestra mayor catástrofe al cabo de veinte años.
Si el “avivamiento a la latinoamericana” prevalece, habremos obtenido un continente de mayoría evangélica, cuyas expresiones de vida serán absolutamente parecidas a los grandes períodos de “victoria” de la cristiandad en Europa. Tenían reyes cristianos, cortes cristianas, oficialatos cristianos, pueblos cristianos, pero coexistían a la vez las más perversas formas de explotación del prójimo, las más extrañas aberraciones religiosas, y las más descaradas asociaciones entre la iglesia y el poder.
Aún más. Fueron tiempos en que se intento colocar a Dios al servicio de los intereses grandiosos de los explotadores de la fe, y la fe que rescataba a los hombres del paganismo circundante, se tornó en un infierno que atormentaba a aquellos rescatados, que vivieron luego una desgraciada existencia, enferma y sin dignidad.

Se que estoy diciendo el tipo de cosas a las que ninguno va a responder “aleluya” o amen.” Yo no soy profeta. Pero no se necesita ser profeta para notar que la realidad de Argentina no difiere mucho de la realidad de Brasil.
Tenemos la opción de continuar con el teatro del “avivamiento a la latinoamericana,” o elegir temer, temblar y quedar postrados delante de aquel que está sentado en el trono.

MINISTRARON CON PODER EN EL PASADO

SU LEGADO

Martín Lutero
Un buen predicador debe tener estas propiedades y virtudes: primera, enseñar sistemáticamente; segunda, debe tener un ingenio vivo; tercera, debe ser elegante; cuatro, debe tener una buena voz; quinta, debe poseer una buena memoria; sexta, debe saber cuándo terminar; sétima, debe estar seguro de su doctrina; octava, debe aventurar y comprometer cuerpo y sangre, riqueza y honor en la Palabra; novena, debe sufrir pacientemente el ser satirizado y molestado por todos."


McCheyne

"¡Cuán diligentemente cuida el oficial de caballería de tener su sable limpio y afilado, frotándole con tal fin cualquiera mancha con el mayor cuidado. Recuerda que eres una espada de Dios, instrumento suyo y un vaso de elección para llevar su Nombre. En gran medida, según la pureza y la perfección del instrumento, será el éxito. No bendice Dios los grandes talentos tanto como la semejanza que se tiene con Jesús. Un ministro santo es una arma poderosa en la mano de Dios."


Juan Bunyan


"Amigo ministro de la Palabra, ¿no te afligiría ver que toda tu congregación marchara tras de ti para el infierno, exclamando:

"Esto tenemos que agradecerte, pues tuviste temor de hablarnos de nuestros pecados para que no dejáramos de apresurarnos a ponerte viandas en la boca. ¡Oh, malvado, que no te contentaste siendo un guía ciego como eras, con caer en el hoyo tú mismo, sino que nos has conducido a él también a nosotros contigo!"


Richard Baxter
"Tened cuidado de vosotros, no sea que perezcáis mientras exhortáis a otros a que se cuiden de perecer, y no sea que os muráis de hambre mientras les preparáis el alimento. Muchos hombres han amonestado a otros para que no vayan al lugar de tormentos, al cual ellos mismos, sin embargo, se apresuran a ir: se hallan ahora en el infierno muchos predicadores que centenares de veces han exhortado a sus oyentes a poner el mayor cuidado y una diligencia suma en evitarlo."


C. H. Spurgeon
"Demasiados predicadores se olvidan de servir a Dios cuando están fuera del púlpito, siendo así su vida negativamente inconsecuente ... Los verdaderos ministros nunca pierden su verdadero carácter."

"Que el principal sermón de tu vida lo predique tu conducta".

"Mejor es abolir los púlpitos que ocuparlos con hombres que no tienen un conocimiento experimental de lo que enseñan."

"El poder mayor del sermón depende de lo que antecede al sermón."

"Dios no utilizará instrumentos muertos para obrar milagros vivos."


Agustín de Hipona


"En un ministro de Cristo deben estar en armonía su lengua, su corazón y su mano."

Dwight L. Moody

"Si los primeros cristianos hubieran salido a predicar sin esperar el poder, ¿creen que hubiera ocurrido lo que ocurrió el día de Pentecostés? ... No tiene sentido salir corriendo antes de ser enviado, intentar hacer la obra de Dios sin el poder de Dios... un hombre obrando sin el poder del Espíritu Santo está perdiendo su tiempo. Así que no perdemos nada si esperamos hasta que obtengamos este poder."

"A un testigo que frente a un juez trata de hacer oratoria, pronto lo harán callar. El hombre que dice la verdad en forma clara y sencilla es el que tiene mayor poder."

"¿Quieres ganar almas? No procures derribar sus prejuicios antes de haberlos llevado a la verdad."
Adoniram Judson

"Planifica tus asuntos, si te es posible, de manera que puedas pasar de dos a tres horas, todos los días, no solamente adorando a Dios, sino orando en secreto."

                                           Juan Wesley


"Vuestras dotes de predicadores no se mejoran; son lo mismo que eran hace siete años; poseéis la vida, pero no la profundidad; hay en vuestra predicación alguna monotonía; no hay amplitud de pensamiento. Solamente la lectura diaria puede remediar esto, combinada con la meditación y la oración. Os causáis grave perjuicio al omitir tales cosas. Sin ellas nunca llegaréis a ser un predicador profundo, ni siquiera un cristiano completo. ¡Oh, comenzad! Fijad horas determinadas de cada día para entregaros a ejercicios especiales. Podréis adquirir el gusto de que ahora carecéis: lo que al principio es tedioso, será después agradable."


Juan Livingstone
"Hay a veces algo en la predicación que no puede atribuirse ni al contenido ni a la expresión, y que no puede determinarse lo que es, ni de dónde viene; pero que con una dulce violencia penetra en el corazón y los afectos, y viene inmediatamente del Señor; pero si hay alguna manera de obtener semejante cosa, será por la disposición celestial del predicador."


A. J. Gordon


"Dios nunca hace la mitad de la providencia, así como el hombre nunca hace la mitad de un par de tijeras. Si prepara a un predicador para declarar su Palabra, prepara también un oyente para recibir esa Palabra."


C. H. Makintosh
"Que el maestro o el predicador atiendan con diligencia su ministerio; que cultive su don; que busquen en Dios la guía, el poder y la bendición; que vivan en el espíritu de la oración y respiren la atmósfera de la Escritura. Entonces estarán siempre dispuestos para ser usados por el Maestro, y sus palabras -ya sean cinco o diez mil- seguramente glorificarán a Cristo y harán bien a los hombres. Pero bajo ningún concepto un hombre debería levantarse para dirigirse a sus semejantes sin la convicción de que Dios le ha dado algo que decir, y sin el deseo de decirlo para la edificación de la iglesia."

J. N. Darby

"Ponga usted mucho cuidado para no decir o afirmar algo que supere su experiencia: no hay nada más importante para nuestra propia alma. No permita tampoco que la obra le lleve a ocuparse de otros de tal modo que se descuide de sí mismo. Es ante Dios como se conserva la paz, en el gozo de la verdadera seguridad de su favor. "Ten cuidado de ti mismo -dice el apóstol- y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren." (1ª Timoteo 4:16). Si obra así, servirá de lección para los hermanos, y será una lección mucho más real y verdadera que muchas predicaciones."
"Cada vez que prediques, predica a la conciencia."

A. B. Simpson

"La figura de la labranza espiritual sugiere muchas lecciones para los ministros verdaderos de Cristo.
Primero, el terreno ha de ser preparado. Ningún agricultor sabio sembrará su semilla sobre la roca o tierra dura; así, ningún obrero sabio siembra la Palabra descuidadamente, sino velando y orando cultivará el terreno y esperará el tiempo oportuno para sembrar la semilla.
En segundo lugar, se necesita buena semilla. Todo nuestro trabajo de cultivo y riego será inútil sin la Palabra de verdad. No podemos ganar almas para Cristo por medio de lisonjas, o por la fuerza, o por el hipnotismo, como algunos afirman. El obrero sabio siempre siembra la verdad que salva por fe en el único Salvador, en su sangre y en su justicia.
Después, hay que regar la siembra. Puede ser que la semilla no germine luego, y hemos de regarla con lágrimas y oraciones antes de que veamos resultados. El agricultor no ha de olvidar el trasplante. Necesitamos ser guiados adelante a una vida más profunda, al bautismo del Espíritu Santo.
El ministro verdadero de Cristo siempre desea ver su siembra producir fruto a su tiempo, y reproduciendo asimismo su semilla y fruto en otros. Si nosotros somos aptos para ganar almas para Cristo, así también serán nuestros hijos.
¡Que Dios nos haga fieles labradores y nos dé una cosecha gloriosa de lo que sembramos!


Oswald Chambers

"El mensaje ha de formar parte de nosotros. El Hijo de Dios era Su propio mensaje. Como Sus discípulos, nuestras vidas han de ser un ejemplo santo de la realidad de nuestro mensaje."

"La clave del mensaje misionero es la propiciación de Cristo Jesús: su sacrificio por nosotros que dio total satisfacción a la ira de Dios. Contempla cualquier otro aspecto de la obra de Cristo ... y verás que no hay nada ilimitado en todos ellos. Pero "¡El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!", esto es ilimitado."

"El resultado de la Cruz es salvación, santificación, sanidad, etc., pero no hemos de predicar ninguna de estas cosas. Hemos de predicar "a Jesucristo, y a éste crucificado." (1 Corintios 2:2). La proclamación de Jesús Crucificado llevará a cabo su propia obra."

"Nunca confíes en la claridad de tu presentación, sino que al dar el mensaje cerciórate de que estás confiando en el Espíritu Santo. Apóyate en la certeza del poder de Dios, y Él creará Su propia vida en los oyentes."

"Nunca diluyas la Palabra de Dios, sino predícala en su firmeza insoluble. En lo que respecta a la Palabra de Dios, has de actuar con una lealtad y fidelidad inteligibles, pero en tus relaciones con los demás recuerda quién eres; no eres un ser especial creado en el cielo, sino un pecador salvado en la tierra por la gracia."


                                             A. W. Tozer

"Los hombres de corazón quebrantado son incomprensibles para la gente común. Ellos hablan habitualmente con autoridad espiritual. Han estado en la presencia de Dios, y hablan de lo que han visto allí. Son profetas, no escribas. El escriba habla de lo que ha leído; el profeta relata lo que ha visto. Esta distinción no es imaginaria. Entre el escriba que ha leído y el profeta que ha visto hay una separación abismal. Hoy en día tenemos infinidad de escribas, pero muy pocos profetas. La voz estridente de los escribas aturde a los oídos de la iglesia, pero ¿dónde está la voz suave de los profetas que han pasado más allá del velo, y han echado un vistazo a esa Maravilla que es Dios?."

Frank Barker


"Un verdadero profeta es aquel que llora por aquellos a quienes debe advertir.»

"¡No podemos ser profetas pacíficos y ser fieles al mismo tiempo!"