LEGALISMO/ Bernardo Stamateas / 1


TEOLOGIAS LEGALISTAS

Definición: El legalismo es un sistema
de creencias humanas, rígidas y ritualistas,
basadas en mentiras, que pretende tomar
el lugar de la Palabra de Dios.
Mucha gente dice: “No hay que hablar mal de las iglesias legalistas, hay que unirse, debemos ser una sola iglesia.” Y no estamos hablando de distintas opiniones o de maneras de ver o de interpretar las cosas, sino de mentiras.

El legalista es una persona rígida que manipula a los demás usando el miedo y la culpa. Para manipular siempre se utilizan estas dos emociones, porque con culpa y miedo se puede llevar a una persona de las narices a cualquier lugar.

Hoy las iglesias legalistas se están cerrando, porque no va nadie, no entra gente nueva, no hay jóvenes y, dentro de diez años, muchas de ellas ya no existirán.
Yo pensaba que la gente no evangelizaba porque no se animaba a hablar del Señor, pero con el tiempo me di cuenta de que la gente siempre quiso hacerlo. Si no predicaba era porque le daba vergüenza invitar a alguien a su iglesia; le decían: “¿Vos venía acá?”

Observé que, si generamos un modelo de iglesia con liderazgo sano, atractivo, no es necesario decirle a la gente que evangelice porque le sale solo. Lo que ha frenado el crecimiento de las iglesias en el país ha sido, en primer lugar, el legalismo.

Miremos teologías equivocadas:

1. Teología del ascetismo o del miedo al mundo

• “Tengo que aislarme de la gente del mundo”: , “no debo tener amigos incrédulos”, “no debo mezclarme”, los “no cristianos” tienen un virus que se contagia, llamado pecado. no saludes a los incrédulos , etc.

De esa manera, muchos cristianos, no sabían funcionar en el sistema mundo, o sea con gente “no cristiana,” y la iglesia se transformó en un gran monasterio donde iban a respirar un “poquito de paz” y que al salir de esas cuatro paredes se encontrarían con todos los “mundanos,”“diabólicos,” “endemoniados,” y por eso al ir a sus trabajos se sentían oprimidos. Así nos aislamos, y si la gente nos tiene muchos prejuicios, es porque antes los tuvimos nosotros con ellos. Nos enseñaron que los “no cristianos” estaban endemoniados, que eran esto o aquello, pero, cuando estuvimos mal, el que nos llamó fue un “no cristiano” y nos preguntamos:
“¿Cómo puede ser? Me dijeron que eran tan malos pero cuando necesité que alguien me abrace lo recibí de un no cristiano.”

Entonces un gran resentimiento nos nacía hacia los cristianos porque nos enseñaron mal al decir que no tenemos que acercarnos a las personas que no recibieron a Cristo.


La verdad es que me relaciono con todos pero no todos ministran mi espíritu Podemos juntarnos con todos, pero no debemos permitir que los “no cristianos” influencien en nuestra vida, porque quienes ministrarán nuestro espíritu, serán nuestros mentores o aquellos que tienen algo de Dios para nosotros; eso no significa que tenemos que aislarnos.



La iglesia se transformó en un gran monasterio, se encerró entre cuatro paredes por la teoría del ascetismo, dando nacimiento a “la cultura evangélica” la cual sólo los evangélicos entienden.

La gente no nos entiende porque hablamos de la unción, del manto de Elías, la trompeta de Jericó, el ósculo santo, la propagación del evangelio. Dicen: “leeremos una porción de la Palabra”, “que Dios bendiga su porción” (¿una porción de qué? ¿De pizza?), “el Señor me tocó” Se canta: “Déjalo que te toque y recibe su bendición”, todo un lenguaje que no se entiende. Además, en muchos cultos se ponen a hablar en lenguas, y la persona no entiende nada, porque en el reino todo es sobrenatural. ¡ Tenemos que hacérselo un poco más fácil!

Aún hoy, entramos en algunas iglesias y parece que entráramos al túnel del tiempo. Encontramos una mesita, con un mantillita blanca y con un florero desagradable que, como no lo quisieron más en la casa lo “donaron para el reino.” Todo lo que no sirve “lo llevamos a la iglesia” y así la iglesia se llena de basura.

El escenario de nuestra iglesia fue pensado por un diseñador de teatros de la ciudad, porque quisimos tener la perspectiva de un “no cristiano”, para que sirva, aún en lo estético y lo visual, cuando llegue una persona que nunca fue a una iglesia, se sienta lo más cómoda posible.

Una cultura evangélica: revistas evangélicas, periódicos evangélicos, radios cristianas, todo para nosotros. Cuando alguien dice: “Vamos a tener un canal cristiano para evangelizar” ¡Es mentira!

Porque si en la audiencia encontramos un inconverso, tendríamos que darle como premio un viaje a Miami. “Estamos predicando” ¡No! Porque para evangelizar tenés que usar otros métodos.

2. Teología del auto-desprecio

El humanismo nos dice: “Cree en vos, Dios no sirve.” El legalismo dice: “Cree en Dios, vos no servís.” La fe bíblica dice: “Cree en Dios pero, también, en vos.”
En las iglesias, se saludan: “¿Qué tal siervo?” Siervo no es un “título” es una “actitud”. Pablo escribió “Siervo de Jesucristo”, pero no como un título sino como una actitud. Tu posición es la de hijo, tu actitud es la de siervo.

Pero, nos enseñaron ideas equivocadas:

• “Nuestra posición es de siervo”: ”Un siervo inútil lo saluda”, “yo no sirvo para nada”, “el gusano de Jacob.” Mucha gente aún dice: “soy el burrito por donde el Señor va”, “Dios usa burros.” Somos príncipes, ésa es nuestra posición.

• “Niéguese a sí mismo”: Se desarrolló una teoría del auto desprecio. Cuando Jesús dijo esa expresión, quiso decir: “niéguese a todo lo malo.” Y nos enseñaron: “yo no sirvo”, “no puedo”, “no sé”, y si alguien se amaba y aceptaba significaba orgullo.

• “Respetarse, amarse, es auto proclamación”: Por ejemplo, los médicos saben que si nos duele es porque estamos enfermos. Sabemos que tenemos estómago o intestinos cuando tenemos dolor; mientras no hay síntomas es como si no tuviéramos nada, por eso, si hay silencio es sinónimo de salud. Cuando una persona llama la atención es porque está enferma, y necesita ser mirada; pero si estamos sanos y nos amamos, no llamamos la atención.

Esta teoría del “negarse a sí mismo”, hizo que no habláramos bien de nosotros y si alguien recibía un aplauso, no lo podía aceptar e inmediatamente decía: “Toda la gloria es para el Señor.”

La verdad es que siempre lo humano y lo divino, van a juntos ¿Quién derribó a Goliat? ¿David o Dios? Si fue Dios, ¿por qué David tomó cinco piedras? Porque si no lo alcanzaba con una, le tiraba con las otras cuatro. Entonces fue David, ¿y por qué él dijo: “En el nombre de Jehová de los ejércitos vengo”? Los dos lo derribaron.

¿Dios nos encontró a nosotros o nosotros lo encontramos a Él cuando nos convertimos? Los dos. El me encontró y yo lo encontré. Por eso Felipe dice: “Hallamos al Mesías” y Jesús dijo: “Encontré a Felipe.” Los dos, porque lo humano y lo divino van juntos. ¿La fe es humana o divina? Las dos: porque es “un don de Dios” y es “una actitud mía.” Dios me dice: “Tenés que creer, depende de vos”, pero también es un don que Él me da. Pablo dijo:
“Somos colaboradores”, es decir todo lo que Dios hace es con nosotros y es un mérito que nos podemos llevar. Si algo bueno nos sucede debemos decir: “Fue por el Señor y por mí también.”

Eso no es soberbia y por eso hay que renunciar a la teología del auto desprecio.
Después de mucho tiempo entendí algo: muchas veces peleé con el Señor preguntándole: “¿Por qué la gente no cristiana triunfa?”, “¿Por qué tus hijos no gobiernan u ocupan lugares de privilegio?” Y descubrí que esa gente no tiene a Dios pero tiene fe en sí mismo y la fe mueve montañas. Y el Señor me dijo: “Si ellos lograron todo lo que se propusieron, cuánto más ustedes que creen en mí.” Nuestro problema es que creemos en Dios pero no creemos en nosotros mismos

Debemos sacarnos la “falsa humildad” y autobendecirnos, pero no para llamar la atención, porque eso es señal de que no nos amamos.

La fe tiene dos vías: fe en Dios y fe en vos. Si soy un hijo de Dios, tengo Su imagen en mí. Una gota de agua tiene la misma naturaleza que el océano pero no es el océano; asimismo, yo soy imagen de Dios, pero no soy Dios, y tengo su misma naturaleza, porque Dios es espíritu, yo soy espíritu.

Hay que combatir la teoría del auto desprecio, que nos ha traído otros problemas. Por ejemplo, oímos frases tales como:

• “Todo tiene un propósito”

• “Yo no sirvo para nada.” Y por esta equivocación, no intervengo en nada.

• “Hay que descubrir la voluntad de Dios.” “A mí me gustaría estudiar guitarra pero no sé que quiere Dios.” Y la gente se quedó traumatizada con “la voluntad de Dios”; porque todo lo dirige Él y nosotros somos “títeres” que no sabemos qué queremos y no importa nuestros gustos ni nuestra pasión. ¿Cuál es la voluntad de Dios? ¿Dónde escondió Dios su voluntad? En mi pasión,en lo que a mí me apasiona, está Su voluntad. David dijo: Deléitate en el Señor y Él concederá las peticiones de tu corazón.

Cuando preguntamos: ¿Señor, cuál es tu voluntad? Nos responde: “¿Qué es lo que a vos te gusta? Porque el que va a estudiar sos vos, el que se va a casar sos vos. Dios no te va a mandar a Guinea Ecuatorial de misionero si te gusta la música, porque música es la voluntad de Dios. Dios no tiene preferencia de vocación, Él usa a todos para su reino.

• “Me tiene que dar paz, puertas abiertas.” “Si es la voluntad de Dios, se te va a dar.” ¡Otro error! Una persona dice: “Yo ya presenté el currículum, si es de Dios, que me llamen y si no me llaman, no es de Él.” Pero muchas veces Dios no te abre las puertas, sino que tenés que abrirlas vos.

• “Si se murió, por algo será.” Hace poco se ahorcó un muchacho cristiano, hijo de un pastor, y en el velatorio decían: “Dios tiene un propósito con esto” ¡No! Dios no tiene propósito. Eso se dice porque “como no intervenimos en nada, Dios dirige todo” entonces “todo tiene un propósito”, pero no todo tiene un sentido. Que Dios lo cambiará para bien, es una promesa, pero ¿qué propósito puede tener que haya una violación, una muerte, una enfermedad, un cáncer o un accidente?

Que le encontremos un sentido, es algo nuestro, pero inventamos todas esas estupideces:

“Dios sabia que iba a sufrir mucho, por eso lo mató antes para que no sufra.”
• “Hay que esperar los tiempos de Dios” o “No es el tiempo del Señor.” ¿Y cuándo va a ser? “El lo sabe.” Y debíamos resignarnos por no intervenir. ¿Pensamos alguna vez, para qué tenemos que orar si Dios lo sabe todo? Dios no hace nada sin que el hombre autorice Su intervención. La oración es autorizar a Dios a que intervenga, porque trabajamos en equipo. Dios no interviene sin la autorización del hombre porque hizo un equipo con él, para trabajar juntos. Cuando declaro:

“Señor bendice mi casa,” estoy diciendo: “Te autorizo para que intervengas.” Y nos responde: “OK, estamos de acuerdo.”

Nosotros somos los que establecemos los tiempos de Dios, estamos en Su tiempo, el tiempo de la gracia y del avivamiento. Depende de vos. Muchos creen que Dios se lo dará en el futuro, pero nosotros lo estamos haciendo ahora. Todo depende de que lo arrebates.


• “Dios obra así.” Ese es el gran error de la teología sistemática que es un invento humano; dice que Dios obra sistemáticamente, y Dios hace “lo que quiere”, “cuando quiere”, “como quiere”, “donde quiere”, “de la manera que quiere.”

• “Me sana si Él quiere.” Y Dios quiere sanarte. Por ejemplo, ¿a cuántos les gustaría ver a sus hijos enfermos? Para Dios es igual, no quiere que estemos enfermos.


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5 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Notaron que todo lo que "refuta" son palabras textuales de la Biblia? ¿De dónde salió eso de "cree en vos mismo" de la nueva revelación de este sujeto. Santo Dios. Esto es aberrante.

Anónimo dijo...

¿El legalismo dice vos no servís? Todo lo contrario. El legalismo dice: por tu conducta podés llegar a Dios.

El legalismo dice que creas en vos mismo (como los fariceos). La Biblia está en abierta discordancia con lo que este hombre plantea.

¿A qué estamos llegando como iglesia? Un hombre insulta la Palabra de Dios y otros lo repiten en sus propio espacios.

Dios tenga misericordia.

leticia dijo...

Seria interesante que cada vez que dice fraces como "cree en vos mismo" se ponga el versiculo que esta escrito en la Biblia donde respalda tal afirmacion,estoy dispuesta a aprender aunque no estoy de acuerdo con algunas concluciones. Dios lo bendiga!

rosana noemi dijo...

solo una persona llena del amor de dios puede tener esta revelacion que hace libre a las personas, este libro el legalismo cambio mi vida, mi familia y sueños. es para recomendarlo y volver a leerlo para librarnos de los manipuladores religiosos que destruyen a la iglesia y se creen super espirituales y sus corazones estan llenos de odio. MUCHAS FELICITACIONES A BERNARDO STAMATEAS Y SU EQUIPO. GRACIAS A DIOS.

Unknown dijo...

Usted ni siquiera es un cristiano del siglo XXI, sino algo peor, un simple psicólogo que quiere mezclar la verdad de Dios con doctrinas de hombres.