Myles MUnroe


¿RELIGIÓN O REINO?
La religión es la fuerza más poderosa en la tierra. A pesar de los reclamos de muchos, todos en la tierra son religiosos. La religión es definida como la adherencia a un conjunto de las creencias que regulan la moraleja, la conducta social y ritualista del individuo. Esta definición incluiría al ateo, el laicista, el comunista, el socialista, el humanista o el agnóstico, porque todos adhieren a un sistema de creencias de alguna clase, aunque no haya componente providencial de la creación ni de la vida como nosotros lo sabemos, ni una creencia en el poder humano como la medida suprema de la verdad y la justicia.
Cada gran problema en la historia y en nuestro mundo contemporáneo puede ser trazado con alguna base religiosa. La religión ha motivado la masacre de millones de personas a través de los años en las Cruzadas, la Inquisición, y las guerras relacionados a la Reforma y Contrarreforma, y más cercano, los atentados terroristas, como el de las torres gemelas. La esclavitud, la limpieza étnica, el apartheid, la segregación, la discriminación racial, y otras prácticas opresivas han sido justificadas por algún código o sistema religioso.
Cuán irónico es entonces, la religión… se supone que tiene que proporcionar la solución a los problemas de la humanidad y dar la esperanza y la fe para la vida, sin embargo crearon más problemas a través de la historia que lo que han resuelto. Quizás esta es la razón del por qué tantas personas se han alejado de todas las formas de religiones institucionalizadas y optado por abrazar filosofías como el humanismo, el comunismo, y el agnosticismo.
La religión nunca puede satisfacer el hambre profundo en el corazón del hombre. La religión en si misma es la búsqueda. Ninguna religión puede sustituir el reino o llenar el vacío en el alma del hombre. El hambre del corazón humano es por el reino perdido.


En el primer libro de Moisés, el gran escritor hebreo, estas palabras explican la razón para la búsqueda de la humanidad del propósito y el poder: “y Dios dijo: Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo.” (Génesis 1:26)

Esto documenta la declaración más importante jamás hecha con respecto a la humanidad. Declara el motivo, la naturaleza, el propósito, y el mandato detrás de la creación de la humanidad. Marca que el dominio es el propósito para la creación y existencia del hombre. La palabra “dominio” aquí se traduce en hebreo mam-lakah, que puede ser traducido también como “el reino,” “la regla soberana,” o el “poder real”. En esencia, la humanidad fue creada para tener reinado sobre la tierra. Por eso el fracaso de la humanidad consiste en la pérdida de su dominio sobre la tierra por la desobediencia a su Creador.

La Biblia y Jesús
La Biblia habla de una familia real puesta bajo el mandato de colonizar la tierra de los cielos. Esta tarea del reino es la prioridad de Dios el Creador y el objeto de la búsqueda inherente de la humanidad. El Rey de este reino es Jesús, cuyo mensaje, tarea, pasión, y propósito fueron de no establecer una religión de rituales y reglas sino reintroducir un reino. Todo lo que Jesús dijo e hizo—Sus oraciones, las enseñanzas, las curaciones, y los milagros—fue enfocado en un reino, no una religión. Para Jesús el Reino fue Su prioridad absoluta.

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