PREDICAS DE APÓSTOLES Y PROFETAS

Profeta B. Hammon

Cinco Maneras por Medio de las Cuales Recibimos el Ministerio Profético:
adicionalmente a las escrituras, la palabra profética de Dios usualmente viene a nosotros en una de cinco maneras:
      1. El Oficio de Profeta: el ministerio de profeta no es un don de Espíritu Santo, sino el don de una extensión de Cristo mismo como el profeta.
  1. El quíntuple ministerio de la Iglesia (apóstol, profeta, evangelista, pastor, maestro) no es una donación externa como un regalo de cumpleaños. Mas bien es una investidura del manto de Cristo para tener los ministerios de Jesús es una concesión de la propia naturaleza, sabiduría y poder de Cristo para cada tipo particular de función - ya sea apóstol, profeta, pastor, maestro o evangelista.
  2. Todos los cinco ministerios cuando se mueren en plena madurez, representan el ministerio total de Cristo a la Iglesia. Estos ministerios no son solo una extensión del ministerio del cuerpo, sino una extensión de la dirección de Dios a Su Cuerpo, la Iglesia.
  3. El oficio de profeta está diseñado y entregado para funcionar en una esfera más alta del ministerio que el don de profecía del Espíritu Santo. Este don de profecía opera dentro de los santos o dentro de un ministerio para la edificación, exhortación o consolación de la Iglesia (1 Co. 2:10; 14:3,4). Pero el oficio de profeta está autorizado y ungido para fluir en las áreas de consejo, instrucción, reprensión, juicio y revelación - cualquiera de estas maneras Cristo escoja hablar  para purificar y perfeccionar Su iglesia.
  4. Los profetas están ungidos especialmente para percibir lo próximo a suceder en la agenda de Dios para la restauración. Entonces ellos elevan sus voces como alerta, iluminar y exhortar a la Iglesia para conquistar la parte de la verdad que debe ser restaurada en este tiempo. De este modo los profetas son entonces los ojos de Cuerpo de Cristo, los trompetistas en el ejercicio del Señor que un claro sonido para revelar los deseos del Comandante en Jefe.
  5.  
      1. Predicación Profética. La predicación profética no es lo mismo que buscar simplemente la mente del Señor acerca de cuál sermón predicar el domingo por la mañana, o ser ungido para predicar un mensaje de la Biblia especialmente preparado. Es una esfera de acción totalmente diferente. La predicación profética de las verdades bíblicas es la directa voz de Dios  con la pura mente de Cristo, de tal manera que las palabras precisas del predicador y sus ilustraciones son exactamente lo que Dios quiere decir al pueblo que está presente en ese lugar y en ese momento. Aunque el ministro no anticipe previamente a sus declaraciones un “Así dice el Señor”, las palabras son tan inspiradas e ungidas como si un profeta fuera a hablar usando esta frase. La predicación profética es la “Palabra de Dios” (1 P. 4:11).
  6.  
      1. El presbiterio profético. Una tercera manera de recibir el ministerio profético es la imposición de manos junto a la profecía por medio de hombres y mujeres de Dios quienes reúnan los requisitos de un presbítero (1 Tim. 4:14; Heb 6:1-2; Hch. 13:1-3). El presbiterio sirve en varias funciones en este respecto a cada uno de ellos  se le exige un diferente conjunto de requisitos tanto a los presbíteros como a los candidatos. Esta práctica bíblica ministra revelación profética y confirmación a aquellos llamados al liderazgo del ministerio de la Iglesia; ordenación al quíntuple ministerio; confirmación y activación de ministros miembros en el Cuerpo de Cristo; y progreso en la madurez cristiana.
  7.  
      1. El Don de Profecía: la profecía es una de las nueva manifestaciones del Espíritu Santo (descritas en 1Cor. 12) y dadas, no sobre la base de la madurez cristiana, sino porque Cristo quiere bendecir a su Iglesia a través de ellos. Por lo tanto estos dones son recibidos y administrados por gracia y fe. (Ro. 12:6).
  8. La profecía es importante en la vida de la iglesia porque es el don de mayor edificación para una congregación. Los otros ocho son dones que actúan como un “rifle”, los cuales normalmente bendicen a una persona específica o talvez a unos cuantos; la profecía es un don similar a una “escopeta” la cual puede bendecir a cientos de personas al mismo tiempo. Esta es una razón del por qué el apóstol Pablo dijo a los Corintios que procurarán profetizar (1 Cor. 14:1,39).
  9.  
      1. El Espíritu de Profecía y el Canto Profético. El espíritu de profecía es el testimonio de Jesús (Ap. 19:10). Este no es un don o un oficio, sino una unción proveniente de Cristo dentro del creyente. Sucede en ocasiones de unción especial durante un servicio, o cuando los cristianos ejercitan su fe para ser una luz a través de la cual Cristo puede testificar. Los cánticos espirituales (Col. 13:16) son el espíritu de profecía expresando los pensamientos y deseos de Cristo en canción.
         Colocando la Profecía Personal en Perspectiva. ¿Es escritural para un cristiano individual ir a un profeta y esperar recibir una palabra profética específica de dirección, instrucción o confirmación? La respuesta es sí. La Biblia provee numerosos ejemplos de gente, especialmente aquellos en posiciones de liderazgo yendo al profeta y preguntando  por un “así dice el Señor” acerca de una situación en particular. (Por ejemplo, el capítulo 7 del volumen 1 de esta serie).
         Dios aprueba esta práctica en la medida en que no permitamos que la profecía personal venga a ser un sustituto de nuestra propia búsqueda de Dios a través de la oración, el ayuno y la búsqueda de las Escrituras. El profeta y la profecía personal no deben tomar el lugar de la voz interior del Espíritu Santo. Al mismo tiempo ya he descubierto que Dios no responderá preguntas proféticamente las cuales pueden resolverse buscando diligentemente la Escritura, ni Cristo dentro del profeta responderá positivamente cuando se hacen requerimientos no sinceros o se preguntan cosas tontas.
         Usted no debe ir a un profeta hasta que estés seguro que el Señor tiene el primer lugar en su vida. Debe buscarlo primeramente por usted mismo. Entonces usted estará espiritualmente preparado para responder adecuadamente y más probablemente para escuchar una confirmación de lo que ya ha nacido en su espíritu.
         Descubriendo la Palabra, la Voluntad y El Camino de Dios. Aunque la profecía personal puede jugar un importante papel ayudando a los cristianos a tomar decisiones, no es la única manera que usa el Espíritu Santo para revelar la voluntad y el camino de Dios. Probablemente el noventa por ciento de mis decisiones, mayores y menores, han sido hechos sin que la profecía personal sea el factor dominante o motivador. Pero si me he esforzado en hacer el cien por ciento de todas mis decisiones basadas en la Palabra, la voluntad y el camino de Dios.
         El método más exacto para asegurarse que usted haga todo en armonía con el cielo es seguir estas “tres letras” para tomar decisiones.
Determine la Palabra de Dios sobre un asunto, su voluntad específica acerca de ella, y Su camino para cumplirla. Estas son como las tres luces de un semáforo que deben estar todas en “verde” antes que procedamos a seguir nuestro camino.
         La Palabra de Dios. Para poder determinar si la Palabra da o no “luz verde”, exponga cada pensamiento, impresión y sugestión, que llegue a usted de cualquier fuente - no importando cuan espiritual o religiosa pueda poner - a la Biblia entera. Para evitar el engaño, mantenga el amor por la verdad tal como es, no como egoístamente usted quiere que sea interpretada (ver Zac. 8:19).
         Los pensamientos y deseos no deben convertirse en peticiones de oración hasta que reciban “luz verde” desde la Palabra. Si su pensamiento o su deseo es no escritural, impropio, ilegal o inmoral de acuerdo a los principios divinos, entonces está perdiendo el tiempo pidiendo a Dios que lo deje hacerlo.
         La Voluntad de Dios.  Así como Dios tiene una voluntad general para toda la humanidad, Él tiene una voluntad específica para los individuos. La Biblia da el criterio general para hacer muchas decisiones en los negocios, viajes, misterio, y uso de nuestras finanzas, pero no da muchos datos específicos.
         ¿Así que de que manera llegamos a conocer la voluntad de específica de Dios para nuestras vidas? Las Escrituras dan ejemplos de las muchas maneras en las cuales el puede guiarnos específicamente: deseos divinamente dirigidos, un rhema o una iluminación de un texto escritural particular; el profeta y la profecía personal; los dones del Espíritu Santo; el fruto del Espíritu Santo, el testimonio, habilitación restricción del el Espíritu Santo; consejo  sabio; y confirmación de otros “testigos”.
         El Camino de Dios. El camino de Dios incluye su tiempo, sus métodos y los medios necesarios para hacerlo; el ¿quién, qué, cuándo, dónde y cómo (pero no necesariamente el por qué?); el consejo continuado y el control de las circunstancias por Dios; y la paciencia para seguir adelante hasta que Su plan ha sido logrado.
A menudo la Palabra de Dios y su voluntad son más fáciles de determinar que su camino. La Palabra puede determinarse examinando un libro, la voluntad por medio de principios personales internos y confirmación de otros. Pero el camino es un proceso de tiempo que debe ser caminado día tras día, porque todos los detalles de él son raras veces revelados con anticipación.
         Terminología profética. Entre más conocemos a Dios y más íntimamente nos relacionamos con Él, más somos capaces de entender sus palabras y responder así de una manera apropiada. Entender las Palabras de Dios para nosotros no es tan fácil como al principio parece. Las Escrituras nos dicen que él piensa y se expresa a sí mismo de acuerdo a una perspectiva que es mucho más diferente de la nuestra. Así que debemos entender la terminología de Dios.
         Nosotros creemos que el Espíritu Santo inspiró y dirigió la escritura de la Biblia desde la mente de Dios. Así que no nos extrañemos que la Biblia revele a nosotros algo del pensamiento de dios. Nos muestra como Él habla y los términos humanos que Él usa para expresarse. En particular, podemos ver los libros de los profetas para encontrar la terminología de Dios, donde hay muchas citas precedidas de un “Así dice El Señor”.
         Profecías Aparentemente Inexactas. Cuando tratamos con profecías inexactas, es extremadamente importante justificar la inexactitud de una palabra profética antes de emitir un juicio de que esta es equivocada. Muchas profecías parecen ser inexactas cuando son dadas, pero prueban ser verdaderas desde la perspectiva que se obtiene cuando transcurran suficiente tiempo y experiencias.
Varios ejemplos bíblicos ilustran esta realidad.
         Posiblemente el caso mas claro de este tipo de profecía en el Nuevo Testamento es la profecía de Jesús con respecto a Lázaro (Juan 11:4), quien murió de una enfermedad. (Recuerde - la definición de profecía es “Dios hablando” así que esta definición también califica aquí). Jesús dijo a sus discípulos: “esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de dios sea glorificado por ella”. La Nueva Versión Internacional lo traduce más correctamente: “esta enfermedad no terminará en muerte”. (v. 14).
         Imagine lo que los discípulos pensaron cuando ellos descubrieron que Lázaro estaba muerto. Ellos podrían haber fácilmente acusado a Jesús de haber dado una profecía inexacta, insistiendo: “Tú dijiste que la enfermedad no terminaría en muerte, pero Lázaro de hecho ha muerto”. Solamente algunos días más tarde, cuando fueron testigos de la resurrección de Lázaro, estaban ellos en la posición de juzgar si el pronunciamiento profético de Jesús había sido exacto verdaderamente.
         Algunas Veces Nosotros Debemos Esperar Para Entender. Esta ilustración debe enseñarnos que no siempre entendemos inmediatamente el verdadero significado de un término en particular dentro de un pronunciamiento profético dado. Aunque podemos aprender a interpretar la terminología profética común (para leer más sobre este tópico vea el capítulo 11 del primer volumen de esta serie, Profetas y Profecía Personal) Dios puede usar una palabra o frase con otra intención de la que podríamos normalmente esperar. Así que a menudo tenemos que esperar y dejar que el tiempo y la experiencia aprueben o desaprueben una palabra.
         En este caso, por ejemplo, la afirmación de Jesús de que la enfermedad no “terminaría en muerte” no significaba del todo que Lázaro no moriría.
Los discípulos solamente asumieron  que ese era significado  porque hasta ese momento su experiencia no había normalmente incluido la resurrección de un hombre. Una vez que ellos tuvieron suficiente experiencia, ellos pudieron juzgar la exactitud de la palabra.
         Yo he podido escuchar profecías similares acerca de las finanzas, matrimonios, embarazos y  sanidades que superficialmente sonaban decir que todo funcionaría bien. Sin embargo a medida que se desarrolló, la bancarrota, el divorcio, aborto o un empeoramiento de los síntomas físicos tuvieron lugar antes de que todo finalmente sucediera bien.
         La Palabra de Isaías a Ezequías: Un segundo ejemplo bíblico de este tipo viene del Antiguo Testamento. Cuando el rey Ezequías de Judá cayó seriamente enfermo, palabra del Señor vino al profeta Isaías de que él debería decirle al rey: “morirás y no vivirás” (Is. 38:1). Pero después de que Ezequías rogó a dios para que extendiera su vida, el Señor envió a Isaías a él a decirle, “He aquí que yo te añado a tus días quince años”. (v. 5). Esta segunda palabra fue enfática, acompañada por la milagrosa señal de que el sol volvió  diez grados atrás en su trayectoria.
         Ahora imagínese a sí mismo en el lugar de aquellos que pueden haber escuchado la primera profecía pero que no estuvieron alrededor para escuchar la segunda. Cuando Ezequías hacia sobrevivir otros quince años, usted probablemente hubiera juzgado la primera profecía al rey como inexacta. Solamente si usted tuviera la experiencia adicional de estar presente para la segunda palabra profética hubiera usted estado en una posición para juzgar la primera palabra justamente.
         Una profecía dada en circunstancias como esta, si se da en un lugar público o se comparte extensamente “a través del viñedo” puede ocasionar a muchos tropezar si ellos asumen que poseen todo el conocimiento que se requiere para hacer un juicio justo sobre su exactitud. Muchas veces la corrección de una palabra profética puede solamente ser determinada por aquellos que conocen bien la situación y lo que sucedió en los días que siguieron.
      
   La Palabra Condicional de Juicio de Jonás: Una experiencia similar nos llega del pronunciamiento del juicio de Jonás sobre la ciudad de Nínive. La Palabra era verdaderamente de Dios, y no contenía condiciones. No dijo “Si te arrepientes, no serás destruida”. Pero cuando Nínive se arrepintió y buscó la misericordia de Dios, Dios detuvo el juicio de la ciudad, ocasionando que Jonás se preocupara de su reputación. Y no nos maravillemos de que se preocupó - para muchos observadores, debió parecer que Jonás había profetizado de manera inexacta.
         La verdad del asunto, sin embargo, fue que la profecía fue realmente verdadera que sin embargo no llegó a suceder debido a las condiciones no expresadas que se levantaron de parte de la misericordia de Dios. Solamente aquellos que conocieron la historia completa podrían juzgar la Palabra correctamente.
         Nosotros debemos ser cuidadosos ahora de no juzgar una Palabra como no venida de dios simplemente porque una predicación incondicional nunca se dio. La respuesta humana a una palabra puede confirmarla o cancelarla aun cuando no se dan condiciones explícitas.
         Un Ejemplo Reciente. Uno de los miembros de nuestro equipo profetizó una vez a una mujer acerca de unos ahorros de dinero que tenía, diciéndole que dios le daría a ella sabiduría sobre como invertirlos. El pastor de la mujer pensó que la Palabra estaba equivocada. Ellas conocía bien sus circunstancias financieras, y ella vivía del pago que recibía.
         Sin embargo, cuando ella le consultó acerca del asunto después que la profecía fue dada, él descubrió que no conocía todos los hechos necesarios para hacer el juicio. En realidad, ella había recibido una cantidad inesperada que fue muy sustancial. La palabra se aplicó a su situación perfectamente.
         Muchas profecías son dadas en situaciones similares. Así que nosotros no debemos ser demasiado rápidos al juzgar una palabra como inexacta por la información que poseemos. El tiempo y la experiencia pueden probar que nosotros estamos equivocados y que la profecía es correcta.
         Profecías Aparentemente Inexactas. Aún en el Antiguo Testamento, con sus estrictos estándares para la exactitud profética, encontramos que un profeta de estatura nacional dio una vez dirección equivocada a un rey - pero sin ser acusado de falso profeta o apedreado por su error.
Esta situación se dio cuando el rey David le leyó al profeta de su corte, Natán, que él quería construir un templo para el arca del pacto (1 Crónicas 17:1-4).
         Natán replicó: “Haz todo lo que está en tu corazón, porque Dios está contigo”. Sin embargo esa misma noche, la palabra de Dios vino al profeta, corrigiéndolo y mandándolo a ir a decir a David “Así dice el Señor, Tú no me edificarás casa en que habite”.
         
Una palabra presuntuosa. Cierto es que, la primera palabra que Natán dio al rey no fue precedida por la frase “así dijo el Señor”. Aún así, el profeta sin embargo atribuyó la directriz a Dios, y el texto bíblico parece enfatizar que el rey estaba hablando a Natán el profeta.
Cuando Natán le habló a David, el habló autoritativamente desde su posición como rey. Así que podemos llamar a esto una palabra presuntuosa dada del propio espíritu de Natán más bien que del Espíritu Santo.
         La segunda palabra a David claramente contradijo le primera, mostrando que la primera palabra estaba equivocada y debía por lo tanto ser rechazada. Pero la Biblia no hace mención que Natán se disculpara o reconociera a David y al liderazgo de Israel que su palabra inicial era un error.
Evidentemente, tal respuesta no era necesaria, según la Biblia nos lo dice, el incidente no dañó la reputación de Natán como profeta de Dios.
         Que este fue el caso se hizo evidente más tarde cuando Natán confrontó a David con sus pecados de adulterio y asesinato por su lujuria por Betsabé (ver 2 Sam. 11). Debido a que Natán se “equivocó” una vez anteriormente, David, pudo haber estado defensivo y crítico del ministerio profético de Natán, recordándole su error anterior como una excusa para rechazar la reprimenda de Natán. Pero David en lugar de eso recibió rápidamente la corrección de Natán, indicando que su autoridad profética no había sido disminuida por su error anterior. David reconoció  que Natán todavía estaba siendo enviado a él por Dios con autoridad divina y aprobación, y el profeta ministró corrección al rey como la boca de Dios.
         Los discípulos en Tiro Profetizan a Pablo. Cuando Pablo regresó a Jerusalén desde Asia en su último  viaje misionero, el se detuvo en Tiro para visitar a los creyentes allí. La Escritura nos dice que estos discípulos “decían a Pablo por el Espíritu, que no subiese a Jerusalén” (Hch. 21:4).
         El propósito principal de este viaje fue tomar una ofrenda para la Iglesia de Jerusalén de los creyentes en otras ciudades (Hch 24:17; Ro. 15:27). Pablo seguramente pudo haber enviado este dinero por otras manos,  particularmente después de haber sido advertido repetidamente  de los peligros que le esperaban en Jerusalén. Pero a los ojos de Pablo esta era una ofrenda especial con un destino especial, viniendo de creyentes predominantemente gentiles a quien Pablo había ministrado.
         Esta particular ofrenda mostró a los líderes de una manera tangible la gratitud de los creyentes gentiles hacia aquellos en medio de los cuales el evangelio se había originado. Pablo no solamente estaba llevando asistencia financiera; él estaba declarando unidad en medio de un mutuo y continuo mal entendido entre los creyentes judíos y gentiles que plagó a la iglesia primitiva. Así que su disposición de llevar la ofrenda personalmente fue una señal de auto sacrificio de verdadera paternidad espiritual en el Cuerpo de Cristo.
         Con este santo objetivo en mente, nosotros vemos que Pablo se convenció de que su decisión de ir a Jerusalén era del Espíritu Santo.
         El previamente había establecido acerca de esta misión de que iba “ligado en espíritu... A Jerusalén” (Hch. 20:22). Así que ¿por qué los discípulos en tiro dicen “a través del Espíritu” que él no debía ir? (las ramificaciones de este dilema en particular se discuten en más detalle bajo la pregunta No. 7).
         
Aplicación Humana Añadida a Revelación Divina. Personalmente, yo creo que estos cristianos habían verdaderamente recibido una revelación de Dios, a través del Espíritu, que Pablo sufriría si viajaba a Jerusalén. Esto fue muy exacto. Mi experiencia personal y el conocimiento de cómo se recibe revelación fuera de Dios y cómo se expresa a través de por vasos humanos imperfectos me hace saber que ellos pudieron haber dado su propia aplicación e interpretación de lo que Dios les había revelado. En lugar de simplemente decir que le esperaba peligro a Pablo en Jerusalén ellos le dijeron que no debería ir. Así su comprensible deseo de protegerlo resultó en una aplicación generada en su propio corazón, más que generada en el Espíritu Santo de lo que el Espíritu estaba buscando expresar por medio de ellos.
         La Biblia no registra condenación alguna de estos cristianos en Tiro por su aparentemente inadecuada interpretación. Pablo no envió una carta a sus ministros colegas previniéndoles de tener cuidado de cualquier profecía que viniera de los discípulos en Tiro.
Tampoco la Iglesia en Tiro envió un reporte sobre Pablo diciendo que él estaba haciendo su propia voluntad y en rebelión contra la revelación profética de Dios. Estas personas que profetizaron no murieron apedreados o acusados de falsos profetas. Más bien basados en la evaluación de su palabra por parte de Pablo como lo evidencia su respuesta a él - habían errado al dar una profecía personal.
         
La Profecía de Agabo a Pablo: Algunos días después que Pablo recibió la profecía en Tiro, el recibió otra palabra en su camino a Jerusalén por parte del profeta Agabo, a quien encontró en Cesarea. Este profeta del Nuevo Testamento tomó el cinto de Pablo, ató sus propias manos y pies con él, y dijo: “Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto” y le entregarán en manos de los gentiles” (Hch. 21:11).
         Dentro de esta profecía hay dos detalles particulares que parecen no haberse cumplido literalmente de acuerdo a la narrativa bíblica. El primero involucra la palabra “atar”, la cual en griego aquí significa atar, amarrar o estar atado, la segunda involucra la palabra griega que se traduce “entregar”, la cual significa rendirse o transmitir. Crítico al sentido de esta última palabra esta la idea de activa, conscientemente y voluntariamente pasar algo a alguien o alguna cosa a otra persona, se emplea así en todas las 119 veces que se usa en el Nuevo Testamento.
         Cuando leemos más tarde en Hechos lo que le pasó a Pablo en Jerusalén (vv. 17-46), encontramos que estos dos detalles son inexactos. Los judíos de hecho no ataron a Pablo y lo entregaron a los romanos. En lugar de eso, los romanos lo tomaron y lo ataron ellos mismos (v.  33), “rescatando” de ellos contra su voluntad, como el capitán romano también reportó después en una carta de gobernador (Hechos 23:27).
         ¿Fue exacta? Debemos notar que era el hábito de los escritores mencionar el cumplimiento específico de una profecía, como de hecho Lucas hizo cuando el mismo profeta Agabo, en otra ocasión, correctamente predijo la llegada de una hambruna (Hechos 11:28). Pero Lucas registra los eventos del arresto de Pablo en Jerusalén en Hechos 22 sin comentarlos.
         Si la palabra fue inexacta, ¿que acerca de la habilidad y obligación de los ancianos en Cesarea de juzgar la profecía? Entre los presentes se encontraba el evangelista Felipe, sus cuatro perceptivamente proféticas hijas, y vanos otros ancianos los cuales viajaban con Pablo (Hechos 20:4) ¿no deberíamos esperar que ellos hubiesen respondido si ellos discernieran que un profeta estaba hablando una palabra equivocada a su apóstol?
         La situación es adicionalmente confusa por el hecho de que Pablo más tarde reportó a los líderes judíos en Roma que el fue “entregado (la misma palabra griega) como prisionero desde Jerusalén en las manos de los romanos (Hechos 28:17). Si el uso profético de la palabra “entregado” fue inexacto, entonces ¿por qué el mismo Pablo describe el evento de esta manera?
         Talvez la mejor lección que podemos aprender de esta situación es que nosotros deberíamos evitar todo pequeño “Jot and Tittle” de una palabra profética para determinar su exactitud. Detalles tales como aquellos que fueron aparentemente inexactos en las profecías de Agabo pueden hacer poca diferencia en punto de vista total que dios está tratando de hacer ver. Así que no debemos ser rápidos al juzgar una profecía como inexacta simplemente sobre la base de puntos insignificantes.
         Humildad y Rendición de cuentas. Ya que todos los ministros proféticos son falibles y sujetos a cometer errores, nuestra mejor estrategia es cultivar un espíritu de humildad mientras ministramos que invite a la investigación y corrección.
Debemos mantener también relaciones de rendición de cuentas con un supervisor espiritual y con otros líderes en el cuerpo de Cristo.
         Todas las profecías personales en las conferencias de CI - NPM son grabadas. De esta manera la persona que profetiza puede mantenerse rindiendo cuentas por lo que dijo, y el pueblo que escucha la profecía puede mantenerse con “rendición de cuentas” de mal interpretarla, aplicarla mal o fallar de recordar correctamente lo que escucharon.
         Adicionalmente, dondequiera que miembros de CI - NPM ministran fuera de su propia Iglesia u organización, se les pide dejar hecha una evaluación del ministro presidente o el ministro anfitrión del lugar. Este formulario confidencial se envía directamente al obispo de la red para revisión.

Creemos que estos dos métodos contribuyen a tener un efectivo sistema de rendición de cuentas para tratar palabras inexactas.





         
Dando Seguimiento a Palabras Aparentemente Inexactas. El seguimiento adecuado a una palabra inexacta depende en gran medida del tiempo, el lugar y el contexto en que la palabra fue dada. Si se dio, por ejemplo, en una iglesia local, el seguimiento adecuado debe involucrarse a los ancianos no locales, al ministro profético y su supervisor espiritual, y a la persona que recibe la profecía.
         Si la audiencia que escuchó la palabra inexacta fue local más que a nivel nacional, no hay razón a que se le dé seguimiento nacional cuando se le dé seguimiento al incidente. Pero si la palabra fue publicada nacionalmente en medio impreso o en una transmisión hay necesidad de que exista un seguimiento público con la misma audiencia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy bonito; pero el parrafo inicial que dice que aparte de La Palabra de Dios, podemos recibir alguna revelacion nueva, creo que no es Biblico. Toda profecia tiene que ser basada en La Palabra de Dios. Que Dios habla personalmente, a las circumstancias; estamos de acuerdo. Pero mensajes a La Iglesia, si no estan basados en La Palabra de Dios; no se pueden recibir. De eso hay mucho hoy.

Gracias.